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Con un ojo casi cerrado, la mano izquierda inflamada, cinco heridas y unas 14 puntadas en su rostro, regresó ayer al país William “El Chirizo” González, convencido de que su presentación fue tan convincente que le hablaron de la opción de una pelea de revancha con el monarca de las 118 libras de la FIB, Joseph “King Kong” Agbeko.

“Se notó que me tenía mucho respeto y por eso recurrió a los cabezazos. El problema es que en el plan de pelea jamás contemplamos esa variante. No me dejó sacar las manos con sus cabezazos, porque los metía como un golpe más”, dijo González a su arribo.

Los argumentos de William serían fundamentados si se confirma la versión de que Agbeko, después de terminado el segundo round, no sabía dónde estaba cuando su esquina lo interrogó sobre qué le pasaba. Fue el asalto más aguerrido, pero favorable para el nica, aunque no se le miró tan fuerte en el resto de la pelea.

“El Chirizo” no se vio inquieto porque no viajó con él su entrenador, y más bien habló de lo bien que lo trabajó su esquina, encabezada por el hondureño Francisco Rivas.

“Se hizo un buen trabajo, lo que pasa es que cuando te cortan tan temprano, no te dejan pelear por esos cabezazos. Lo trabajé a como pude, puse todo mi empeño para ganar la pelea, pero siento que también quisieron favorecerlo a él”, comentó González
“Cuando me cabeceó la primera vez le reclamé al réferi, y no le dijo nada, lo hizo tres veces más y tampoco le dijo algo. Yo le conecté un golpe bajo y me llamó la atención”.

Pero hay buenos planes para “El Chirizo”, porque la empresa televisiva que transmitió la pelea quedó satisfecha por la demostración de ambos boxeadores.

“Le gustó la pelea a la televisión y no descartan una revancha, pero en caso que no lo haya, quieren otra pelea. También mi promotora (Warriors Promotion) prometió que en todo 2009 podría tener otro chance de título en cualquiera de los organismos”, dijo González.

Los primeros en recibirlo fueron sus hermanos, René y Wilmer, además de su papá, René González, su hija, su entrenador, Ramón “El Chino” Gutiérrez, y otros familiares, quienes le dieron la bienvenida entre aplausos en muestra de orgullo.

“A mí me gustaría la revancha con Agbeko, mejor con la experiencia que conseguí con esta pelea, porque demostré que puedo vencerlo y sé que en el décimo round lo pude noquear, pero las heridas y la mano lesionada no me lo permitieron, y él jamás me puso en malas condiciones”, concluyó.

El nica descansará todo diciembre y se incorporará a los entrenamientos en enero.