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Hay sólo una pequeña diferencia entre el genial pintor holandés Vincent Van Gogh y el “Rey del pincel” desde la colina, Greg Maddux, y es que el cerebral pitcher derecho, seguro miembro del Salón de la Fama en su primer intento, no se cortó la oreja izquierda. Bueno, Maddux tampoco estuvo en un hospital psiquiátrico. Eran los bateadores que él enfrentaba los que creían estar afectados por camisas de fuerza.

La carrera de Maddux, sin hipérboles, fue una obra maestra. No vimos pintar a Van Gogh, nunca estuvimos detrás de él mientras realizaba trazos sobre el lienzo, pero fuimos testigos del pitcheo magistral de Greg Maddux. No hay diferencia amigos.

Lo que coloca a Maddux aparte de los otros es una mente analítica y rápida, como una Computadora Intel Duo-Core, que constantemente procesa información que nadie más ve. Mientras más intentaban los expertos saber acerca de béisbol, más apreciaban a Greg Maddux. Por largo rato, lo que Maddux hizo fue registrar cifras de la época en que se utilizaba pelota muerta, en una era en que se juega con pelotas que parecen tener un conejo adentro.


CIFRAS ESTUPENDAS
Ganador de 355 juegos con 227 derrotas; dos temporadas de 20 triunfos, cinco de 19 y dos de 18; dueño de cuatro premios Cy Young y protagonista de cerradas peleas por otros dos; con un control admirable que le permitió una relación de casi cuatro ponches por cada base por bolas, pese a que sólo una vez superó la barrera de los 200 fusilados; capaz de registrar efectividades de 1.56 y 1.63 en 1994 y 1995; con crecimiento bajo presión y una astucia envidiable, Maddux decidió quitarse los spikes, desabrochar su chaqueta y colgar su brazo derecho en el clóset.

El trabajo de Maddux fue siempre de alta cirugía. Cambiaba la velocidad de la bola y los puntos de aterrizaje en la zona de strike de acuerdo con las debilidades de los bateadores. Desequilibraba el duelo mental a su favor desde el propio arranque del conteo.

Dice Sun Tzu en su famoso libro “El arte de la guerra”, que los guerreros expertos se hacen invencibles en la medida que sacan el mejor provecho a la vulnerabilidad de los adversarios. No sé si Maddux ha leído las teorías de Sun Tzu, pero en el montículo de los escalofríos, él aplica exactamente eso. Maddux nunca temió los riesgos, pero tampoco los subestimó. Él los analizaba, los metía en la licuadora de su variedad de recursos, y los devolvía convertidos en problemas resueltos. “No es el más temible, pero sí el más difícil”, dijo reiteradamente Bobby Cox, el manager de los Bravos, agregando: de hecho él nunca pitchea un mal juego, quizás lo han visto vacilante durante algunos innings, pero ocurre muy raras veces, sólo eso.


RACHA FUERA DE SERIE
Desde 1988, cuando trabajaba para los Cachorros de Chicago antes de pasar a los Bravos alcanzando su mayor nivel de notoriedad, Maddux consiguió una impresionante racha de 17 temporadas con 15 o más victorias, y un total de 20, con 10 o más. ¿Qué les parece?
Después del Juego 2 de la Serie Mundial de 1996, cuando Maddux mantuvo a los Yanquis sin anotación durante ocho innings y ganó 6‑0, Wade Boggs, de los Yanquis, dijo, "Maddux tiene la habilidad ilusoria de tirar lo que parece ser un strike, y realmente no lo es. Es el David Copperfield de los pitcheres."

Cuenta la leyenda que Maddux se volvió conocedor de la esquina de afuera en Clase A, con Peoria en 1985, en su primera temporada profesional. Fue ahí que el coach de pitcheo Jim Wright sugirió que probara ubicar la pelota afuera.


DICK POLE, UN FACTOR
“Maddux es el mejor pitcher que haya visto”, dice el coach de pitcheo de los Gigantes Dick Pole, “Porque hace todo bien. Si buscas la palabra “pitchear” en el diccionario, su foto debería estar ahí.

En una nota de Dave Anderson se apunta que Dick Pole tuvo mucho que ver con la evolución de Maddux. El formidable derecho dijo que Pole le enseñó que era posible pitchear adentro para conseguir outs, no sólo mover a los bateadores fuera del plato. Pole ayudó a Maddux a desarrollar su bola rápida recortada que evita que los bateadores zurdos se tiren sobre el plato y prepara su sinker que luce igual pero rompe sobre la esquina de adentro. Maddux y Pole estuvieron juntos en las menores, en Venezuela después de la temporada de 1987, y Pole fue el coach de pitcheo de los Cachorros de 1988‑91.

Dominaba a la oposición con singular maestría. En uno de sus alardes, Greg Maddux no concedió base por bolas por más de sesenta entradas amenazando el récord de la Liga Nacional en poder de Christy Mathewson, de los Gigantes, con 68 innings en 1913, marca que fue empatada por aquel zurdo de bola lenta, Randy Jones de los Padres, en 1976 . El récord general es de 84 episodios y un tercio, establecido por Bill Fischer de los Reales de Kansas en 1962.


¿CÓMO ANALIZABA?
Aquí tienen parte de un interesante diálogo entre Peter Gammons, Tony Gwynn y Maddux publicado en Sports Illustrated en 1994, cuando el artillero estuvo arañando los .400 puntos:
GAMMONS: Tony, cuando estás enfrentando a Greg, ¿qué clase de preparación haces?
GYNN: Trato de mantenerlo todo simple. Vas ahí pensando, ‘Pon la pelota al otro lado, ponla de este lado’. Cuando él recorta una pelota adentro, tengo que mantener ese lanzamiento en mi mente. Puedo batear los otros lanzamientos. Pero el de adentro es un lanzamiento difícil de manejar para mí, especialmente en Atlanta. En casa siento que puedo reaccionar simplemente y batearla. Pero en Atlanta, tengo un poco de problemas viendo la pelota, así que tengo que concentrarme más.

GAMMONS: Greg, ¿la noche anterior, hay ciertas cosas que buscas de Tony?

MADDUX: Seguro –si está empujando la pelota un poco, si está cubriendo la parte exterior del plato mejor que la interior… las cosas cambian mes a mes. Hay veces en que los bateadores están sobre tus lanzamientos lentos y no tu bola rápida, y cambias y los enfrentas el mes siguiente y ellos están sobre tus lanzamientos rápidos, no tus lanzamientos lentos.

GAMMONS: ¿Cómo le pitcheas a Tony con las bases llenas cuando un sencillo al campo opuesto podría decidir el juego?
MADDUX: No le pitcheo. Simplemente no lo hago. Hay ciertos bateadores a los que no les permites derrotarte, así que no le voy a dar chance. Enfréntalo sin nadie en bases. Yo lo dejaré conseguir sus sencillos. No me meto mucho con Tonny, porque él terminará metiéndose en mi cabeza. Trato de hacerlo batear la pelota de la otra forma. Trato de quitarle su poder, y me arriesgo de que bateará la pelota directo a alguien. Algunas veces simplemente trato de sacarlo un poco al frente o un poco tarde.


UN FRÍO VERDUGO
Con su 1.57 en 1994 y 1.63 en 1995, fue el primer pitcher en tener efectividades sucesivas por debajo de 1.75 desde Walter Johnson en 1918-19. Desde una perspectiva histórica, las efectividades de la liga cuando Johnson logró su hazaña fueron 2.77 y 3.22, en cambio cuando lo logró Greg, andaban por encima del 4.20.

Maddux fue la escogencia número dos de los Cachorros en el draft de 1984. No se sospechaba cómo podría proyectarse hacia la grandeza usando cuatro uniformes: Cachorros, Bravos, Padres y Dodgers. “La diferencia entre él y el resto de nosotros”, decía su ex -compañero Tom Glavine, otro ganador de Cy Young, “es que algunos de nosotros podemos poner la pelota donde queremos la mayor parte del tiempo, él parece ser capaz de hacerlo todo el tiempo”.

Robespierre lo hubiera llamado “un verdugo frío y fino”, un hábil manejador de la caída de la cuchilla sobre los cuellos, silenciosa y eficientemente. Su filosofía fue sencilla: el lanzamiento más eficaz es el que no se espera, y el mejor plan de acción es el que no conoce el enemigo. Trataba de no dejarse acorralar por el conteo y sacar outs con el menor número de lanzamientos.

En una época de carros bombas, de asaltos con metralletas, de operativos violentos, el derecho Greg Maddux aprendió a “matar suavemente”.