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El defensa Armando Collado ya grabó su nombre en la historia del Real Estelí, porque para muchos, incluyendo su técnico, Otoniel Olivas, anotó el gol más impresionante que se haya visto de jugador alguno que ha vestido la camiseta rojiblanca.

El Estelí ganaba 1-0 el juego de vuelta de la semifinal con el VCP, gracias a un penal inexistente, pero penal. Collado se hace del balón casi en la media cancha por el lateral derecho, se extiende casi sin marca cerca de los 16.50 cuando dispara de pierna derecha un zarpazo potente que parecía inútil por la distancia aunque llegó pronto y como puesto por un pincel del mejor pintor, se ubicó en el ángulo izquierdo de la portería.

“Este gol solo puede ser obra de Dios, porque no iba a tirar y me animé cuando uno de sus delanteros del VCP, me dijo: ‘dispara, dispara’ y salió la bola, no hice nada más que eso. Dios hizo el resto”, dijo Collado todavía incrédulo por su obra maestra que le dio la clasificación al club norteño con la victoria 2-0.

Ese instante de grandeza terminó con la angustia de la afición norteña que esperaba ansiosa el despertar de sus ídolos, ante un VCP que demostró que no era menos equipo para ganarse el cupo a la final.

“No pueden decir que le ganamos a un equipo nuevo, porque muchos de sus titulares han jugado semis y finales en Primera División. Tienen a brasileños que juegan en buen nivel en su país. Esta es una de las semifinales más dura que hemos tenido en muchos años. El VCP es un gran equipo y lo demostró en la cancha”, comentó Olivas.

Pero quedó en la cancha la sensación de estar frente a un duelo que con un mejor arbitraje ofrecería más calidad, por eso de la imparcialidad muchas veces discutida.

“Cuando perdemos siempre vamos a criticar los árbitros o las tarjetas que no se sacaron. Lo mismo pude haber dicho en el partido con el VCP en Chinandega pero lo único que nos quedó por hacer es trabajar en lo que no estábamos haciendo bien”, agregó Olivas.

Flavio Da Silva técnico del VCP terminó más indignado porque ni siquiera pudo hacer cambios en el segundo tiempo, debido a que le perdieron los carnés.

“Es imposible que por unos carnés echemos por la borda un trabajo de seis meses. Nadie me va a creer en Brasil que por eso perdí un partido”, expresó el brasileño.