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• No estoy aquí para poner excusas por la pobre actuación de Oscar De La Hoya ante Manny Pacquiao la semana pasada, pero voy a contarles un par de cosas que escuché de fuentes creíbles que indican que hubo claros problemas en el campamento de De la Hoya. Primero, me dijeron en los últimos días que De la Hoya hacía casi un mes que estaba en peso para la pelea. Eso es una locura, especialmente dado que De la Hoya no peleaba en peso welter desde 2001. No debería haber estado en un peso tan bajo tanto tiempo antes de la pelea, lo cual podría explicar porqué sólo pesó 145 libras en el pesaje oficial, dos libras menos de lo que podría haber pesado.

Además, me dijeron que De la Hoya guanteó con más de 180 libras en su preparación, un número extremadamente alto para un boxeador viejo. Todo lo que le quedaba a De la Hoya en el tanque lo dejó en el gimnasio. Fue la primera vez que entrenaba con Nacho Beristain y me pareció que De la Hoya estuvo sobreentrenado, especialmente considerando que sólo subió dos libras desde el pesaje hasta que subió a la balanza no oficial de HBO en la noche de la pelea. De hecho pesó 1,5 libras menos que Pacquiao, supuestamente el boxeador más pequeño. Bajo circunstancias normales, De la Hoya probablemente debería haber subido al ring cerca de las 155 libras. Esto no apunta a quitarle crédito a Pacquiao por su tremenda actuación, pero me pareció interesante.

• Quizás los hombres de tamaño deberían dejar de bajar de categoría. En tres instancias notables en los últimos años no funcionó. Roy Jones derrotó a John Ruiz por el cinturón pesado y luego bajó 30 libras para regresar a semipesado, donde nunca volvió a ser el mismo. El ex titular pesado Chris Byrd, que peleó la mayor parte de su carrera con los pesados, bajó a la categoría semipesado y lo pagó caro cuando mostró que no le quedaba nada en una derrota por nocaut en mayo ante Shaun George. Y luego De la Hoya, que regresó a la categoría welter por primera vez desde 2001 y recibió una paliza de Pacquiao, el titular ligero que subió de peso. La gente generalmente se pregunta si un boxeador puede arrastrar su poder a una categoría más alta. Creo que es razonable preguntar si los que bajan de peso podrán hacerlo.

• Pienso que la tarjeta de Versus del jueves por la noche fue el mejor show del año. Que doble jornada sensacional. Joseph Agbeko retuvo su título gallo con una decisión por mayoría ante el retador obligatorio William González en un festival de golpes. Pero esa pelea sólo estableció el escenario para el evento principal en el que Tomasz Adamek y Steve Cunningham se transformaron en hombres de las cavernas con Adamek logrando tirar tres veces a Cunningham para ganar por decisión dividida el título crucero en una pelea candidata a la mejor del año. Fue una tarjeta llena de acción y demuestra que no hace falta gastar millones de dólares para tener un buen espectáculo. Felicitaciones a Versus, el cual debería ser un jugador serio en el boxeo si sigue comprando tarjetas así.