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Después de un año con buenos resultados en las ligas menores, Aristides Sevilla, con San Diego, y Devern Hansack, con Boston, tendrán un chance real para quedarse con el equipo grande de sus respectivas organizaciones, siempre que logren un buen papel en los entrenamientos primaverales de 2009.

Sevilla arrancó bien en el spring training con los Padres este año con 5.2 innings y 3.18 de efectividad. Luego lo enviaron a Clase A fuerte donde resumió en toda la temporada 12 juegos salvados, balance de 2-1 y efectividad de 2.64 en 30. 2 episodios que fueron alternados con su ascenso a Doble A e incluso Triple A.

El leonés sumó números importantes en Doble A aunque es cierto que arrancó mal pero se recuperó al punto de tener una racha de más de diez innings sin carrera con los Misioneros, y en Triple A no estuvo bien pero es un hecho que llegó ahí por su talento.

Por si faltara más, terminó el año en Arizona Fall League donde las organizaciones envían a sus prospectos que están casi listos para subir a las Mayores.

Pero esa labor de Aristides no valió nada para la Asociación de Cronistas Deportivos de Nicaragua que ayer ni siquiera lo incluyó en su elección en el ranking de los 10 mejores atletas del año.

Es más, según el recuento de las 66 boletas, Sevilla no alcanzó entre los primeros 17 jugadores, porque apenas recibió nueve nominaciones entre los colegas.

Algo similar ocurrió con Devern Hansack, quien es cierto que acumuló un balance adverso de 6-10 con el Pawtucket, pero tuvo labores excepcionales. Más de 23 episodios sin permitir carreras en Triple A y un cierre tan bueno que le permitió su ascenso a las Grandes Ligas con los Medias Rojas a final de la temporada.

Pero tampoco para la ACDN esos fueron elementos como para destacarlo entre los 10 mejores, pues en el recuento recibió sólo 11 nominaciones en las 66 boletas que entregaron igual número de cronistas.

Da la casualidad que tanto Aristides como Devern no estaban en la lista que entregó la comisión de la ACDN, que se encarga de proponer a los mejores del año.

En una decisión insólita, basada no sé en qué parámetros, se descartó entre los mejores nicas del año a dos jugadores que han sido considerados por sus organizaciones, para subirlos en 2009 al mejor béisbol del mundo.