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Alguien, sin permiso, cambió el final de la historia de la Semifinal de fútbol. Accedió al archivo del libro y alteró el desenlace, que ya no fue feliz como el autor había imaginado.

El cuento aportó un cierre inesperadamente lúgubre, gris, desesperanzador y frustrante. El auténtico creador de la trama se distrajo, convirtiéndose en víctima de otro que exhibió grandes ideas en su historia, pero que con un final contundente y glorioso obtuvo la aprobación de la editorial.

Flavio da Silva y Otoniel Olivas son los protagonistas de la situación. Indudablemente, VCP fue el mejor equipo en el partido de ida de esta llave de la semifinal del Apertura 2008, pero Real Estelí el más astuto en el partido definitorio, y gracias a ello disimuló el discreto rendimiento que exhibió en la ida.

Las estadísticas siempre presentarán como testimonio irrebatible que el rojo y blanco superó 2-0 al azul chinandegano y fue el clasificado a la final. Del resto poco se dirá.

Las consecuencias de la caída son más trascendentes que las lógicas. No sólo se produjo el desmoronamiento anímico de un plantel confiado en el éxito, sino que hay que señalar factores externos que condujeron a la eliminación, tales como la negligencia de haber perdido los carnés de los suplentes y la mal intencionada actuación del árbitro William Reyes que por salud del fútbol, ya no debería seguir pitando.

Después de la derrota, la rabia. El malestar que brotó en el rostro de los jugadores era evidente, las lágrimas no se pudieron contener, no por impotencia sino por el abuso de autoridad del árbitro central que asaltó la ilusión de un pueblo que tuvo la esperanza de festejar y vitorear a sus héroes.

Hay materia prima y sobrada calidad en VCP para seguir siendo serio aspirante a la final y al título, pero aún en ese caso, se espera que la lección se haya aprendido.

Al margen de los atributos que un equipo pueda ostentar, siempre pueden existir rivales que logren contrarrestarlos. Y más si ese adversario es el seis veces campeón nacional, con grandes figuras que ya están en condiciones de posar para las portadas de los periódicos.

El Torneo de Apertura ha llegado a su fin para los chinandeganos. No fue el resultado esperado, pero no se ha perdido la guerra, sino una batalla. Pero ha quedado patentizado que en el fútbol pinolero hay un equipo llamado VCP que está en pie de lucha y no descansará en su esfuerzo hasta llegar a ser el amo y señor del balompié nicaragüense. Pero en este capitulo alguien cambió el final de la historia sin permiso.