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La contratación de Luis Suárez tenía un solo objetivo: el uso de sus puñales, esos que oculta en sus dos piernas y que también muestra por arriba, cuando golpea el balón con su cabeza. Un 9 puro con buen manejo de los dos perfiles, frío, pensante, vigoroso y certero en el área. Antes de ayer, Suárez había multiplicado esfuerzos, pero sin ser tan dañino como se esperaba, como se le exigía. La ansiedad lo estuvo carcomiendo juego tras juego, hasta que llegó el momento apropiado en este duelo de trascendental importancia con el agresivo City, que afilándose, había goleado 5-0 al Newcastle, en contraste con la derrota del Barsa ante el Málaga 1-0. Dos puñaladas de Suárez, una de izquierda en el minuto 16 y otra de derecha a los 29, facilitaron el triunfo del Barcelona 2-1, con Messi fallando un penal en el tiempo de descuento, después de la falla de Neymar en el minuto 40 y el disparo de Alves al travesaño en el 44, esfumándose grandes posibilidades.

El gol del Kun Agüero en el minuto 69, recibiendo un taconazo de billar ejecutado por el “Chino” Silva y abriéndose paso a base de destreza y riñones entre dos defensas para rematar de derecha, perforando a Ter Stegen, recortó la diferencia 2-1, revitalizando al City. La expulsión de Clichy en el minuto 74, consecuencia de doble amarilla, desarmó al equipo inglés. Contra reloj, el penal cometido por Zabaleta derribando a Messi, pareció sentenciar la eliminatoria de octavos entre estos dos equipos, pero el astro argentino falló su intento y también el remate de cabeza en plancha sobre el rechazo del arquero Joe Hart. De esa forma, respiró el City pese a quedar contra las cuerdas viajando al Camp Nou, con la significativa ventaja del Barsa de marcar dos goles en patio ajeno.

Pudo rematar

No fue el Barsa atenazado visto raramente contra el Málaga. El equipo de Luis Enrique recuperó su flexibilidad y entendimiento, sin llegar a deslumbrar con un 65 por ciento de posesión del balón, y mereció la victoria, pero se autoamputó con el lamentable fallo de Messi, que se ha convertido en previsible ejecutando penales. Ese 3-1, dejaba al City atado de pies y manos, pero tal frustración agregada a la gran maniobra de Silva y el escape del Kun Agüero con su soberbio remate, mantuvo con vida al equipo de Pellegrini, aunque sin salir de la sala de cuidados intensivos. Messi quería que lo tragara la tierra.

En otro duelo, el Juventus italiano doblegó 2-1 al Borussia Dortmund con goles de Tévez y Morata, frente a la estocada de Marco Reus, que empató transitoriamente el marcador.