Edgard Tijerino
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Una pelea envuelta en salsa jalapeña, echando lumbre por los cuatro costados, con el público de pie empinado sobre las butacas, con los ojos agrandados, sin tiempo para comprar un hot dog o una cerveza, eso podría ser la por ahora reyerta soñada entre el fantasmal invicto Floyd Mayweather y el huracanado filipino Manny Pacquiao.

¿Podremos verla? Es factible por ser una pelea redonda como espectáculo y como negocio, una tentación irresistible. Claro, todo depende del interés de Floyd, retirado por falta de rivales, pero posiblemente atraído hacia Manny por el ruido que ha provocado después de convertir en hilachas la defensa de un desfalleciente Oscar De La Hoya.

Algo así como Durán-Leonard, cuando ambos se encontraban en la cumbre de sus carreras, no dejando títere con cabeza en los encordados y el mundo se detuvo para ver al poderoso y agresivo panameño imponerse al fabricante de fantasías en una noche resplandeciente.

Invicto en 39 combates con 25 nocauts, dueño de una técnica depurada, rápido como un signo de taquigrafía, manejador de estupendas y relampagueantes combinaciones, y con un par de piernas como las de Michael Johnson, el formidable Mayweather presenta un currículum tan impresionante como el de Pacquiao, quien registra 48 triunfos, 3 reveses y 2 empates, involucrado en pleitos más estrujantes y por supuesto desgastantes.

Vencedor de Diego Corrales por nocaut, Mayweather frustró dos veces al difícil José Luis Castillo, liquidó a Zab Judah, doblegó a De La Hoya y destrozó a Ricky Hatton, en tanto Pacquiao ha terminado con tipos tan bravos como Barrera, Morales, Márquez y Oscar, siempre desbordándose y mostrando una gran autoridad.

Al momento de retirarse, Mayweather estaba considerado como el mejor libra por libra, reconocimiento que ahora tiene Pacquiao, sin la menor discusión. Ellos forman la nueva combinación Batman-Robin en el boxeo mundial y no hay aficionado ni cronista que pueda permanecer indiferente a su presencia. Son los más eficientes generadores de adrenalina.

Una vez más, estarían frente a frente la fiereza contra la destreza, Aquiles el temible contra Houdini el mago. ¿Cuánto creen ustedes debe cobrarse por el boleto?
En un momento de desesperación por la escasez de figuras, con Holyfield regresando, el boxeo anda en busca de una súper pelea verdadera como lo fue en 1971 Frazier-Alí, paralizando al planeta cuando no existía el pague por ver ni el internet, pero el Garden funcionaba como la catedral.

¿En qué categoría sería la pelea? Uno piensa que en 147 libras, casillero en el cual Pacquiao con una actuación deslumbrante fue el verdugo de Oscar, y en el cual, Mayweather se mueve como una piraña serpenteando en la pileta.

Una pelea que en teorizaciones sería un laberinto de incertidumbres aunque Mayweather suba al ring como favorito.