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Al apagarse las luces en Leverkusen, Simeone casi llora. Se sintió como Napoleón saliendo de Moscú, severamente golpeado por lo desdibujado que se vio su equipo, con el grave agregado de las pérdidas de dos pilares esenciales como lo son Godín y Tiago, inhabilitados para el otro duelo por tarjetas, suma de amarillas y aplicación de roja. Sin embargo el 1-0 favorable al equipo alemán, consecuencia del impresionante “arponazo” de Calhanoglu, recibiendo de taco por parte de Bellarabi, quien supo abrirse paso entre la espesa maleza con un brillante maniobrar, no es definitivo con la revancha programada en “El Calderón” en Madrid con el Atlético en busca de reencontrarse.

La velocidad del Leverkusen fue decisiva. Su accionar ofensivo se convertía en oleaje aprovechando el rápido tránsito por el medio campo y la zaga del Atlético estuvo saliendo de un problema para ser metido en otro con una frecuencia inusual, porque siempre ha mostrado una gran solidez en la cobertura cerrando espacios que ayer se abrieron.

CÓMO SUFRIÓ EL ATLÉTICO
Incluso un delantero como Mandzukic tuvo que despejar en la propia raya, con Moyá vencido, una pelota golpeada desde el punto penal por Spahic en el minuto 13; y el mismo Spahic a los 26 estrelló un taponazo escalofriante en la escuadra superior derecha de la cabaña defendida por Moyá. Fue necesario esperar hasta el minuto 57 para ver el rayo láser de Calhanoglu, trazado con su poderosa derecha. Ese sería el único gol del partido, aunque el Leverkusen, utilizando sus contragolpes, mantuvo a Simeone con los nervios alterados.

El Atlético dispuso de oportunidades, como el balón bombeado hacia la cabeza de Greizmann, que frustró el arquero Leno con un manotazo providencial; el gol anulado a Torres por haber salido al centro por la raya antes del mal desvío de un defensa y el remate de Tiago Mendes, que el arquero alemán, en un alarde de reflejos, desvió con su mano izquierda dejando a medio mundo con la boca abierta.

MÓNACO SORPRENDENTE
En la otra batalla, poco le importó al Mónaco que el Arsenal jugara en su casa, clavándole tres goles por solo uno en contra. La tropa de Arsene Wenger, a ratos fue borrada por la inesperada agresividad sostenida de un equipo que, además de estar prácticamente descartado en la Liga francesa, solo marcó cuatro goles en sus seis juegos de la fase de grupos en esta Champions. Ayer el Mónaco se desbordó con el accionar de Kondogbia, Berbatov y Yannick apretando el gatillo con precisión y sacudiendo redes, como si fueran pistoleros de grupos como los James y los Dalton, que sembraban pánico en el viejo oeste.

Chamberlain registró el único tanto del Arsenal que viajará a Mónaco con los pies hinchados y sus esperanzas deshilachadas. Una eliminatoria que se considera resuelta, pese a que el Arsenal fue calificado favorito antes de lo visto ayer, una verdadera catástrofe. Difícilmente hay alguien rescatable en la revisión de comportamientos del Arsenal, ni siquiera el chileno Alexis Sánchez, quien fue el más agitado.