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Cuando la organización de los Dodgers de Los Ángeles decidió firmar al dominicano Pedro Martínez, recientemente ingresado al Salón de la Fama de Cooperstown, su estatura y corpulencia no era lo que llamaba más la atención.

Quizás llegó a un punto de pasar desapercibido, pero el entrenador quisqueyano Eleodoro Arias, quien fue su desarrollador, notó algo especial en él que lo llevaría muy lejos y así es como cuenta la historia.

“Pedro fue un hombre que desde que se inició en el beisbol fue un profesional. Estuvo en mis manos hasta el día que tiró el último pitcheo. Pedro fue moldeado por nosotros sobre lo que tenía que iniciar en el terreno de juego y lo que tenía que hacer a fuera”, indicó Arias, que se encuentra en Nicaragua impartiendo una clínica de beisbol de desarrollo de MLB.

“Pedro se mantuvo tan cerca de nosotros aun cuando se fue en cambio a Montreal, después a Boston y luego a los Mets y Filadelfia. A pesar de no pertenecer a los Dodgers, todos los años en diciembre y enero iba a practicar con nosotros”, señaló Arias.

“Este caso fue muy especial. Así como podemos ver que la moda se impone, Pedro impuso una moda en el beisbol, porque en la época en que tiene ese desarrollo y marca esa trayectoria tan brutal contra los bateadores, inmediatamente las organizaciones comenzaron a buscar hombres de su tamaño para ver si encontraban a otro como él, y por eso se puso la moda del pitcher pequeño en ese momento”, comentó Arias.

Pedro no era prototipo
“En el momento en que se firma a Pedro, el prototipo que se buscaba no era de ese tamaño, ni de esa contextura física”, recordó Arias.

“Pedro llegó a un ‘try out’ y entre todos los pítcheres que había ese día, él era el más pequeño y el más flaco, pero hizo cosas difíciles de describírtelas. Cuando has trabajado con muchos lanzadores, te das cuenta de que él es diferente y una de esas cosas es la determinación con que se hacen las cosas. La decisión que él tenía de conseguir lo que andaba buscando en el momento en que él hacia esa prueba para buscar un contrato con nosotros, demostrando que no tenía miedo”, recordó Arias, como si ese día hubiese sido ayer.

“Esto es lo que soy”
“Pedro no le anda mirando la cara a nadie para saber si estaban comentando lo que él había hecho cuando estaba tirando, se enfocó en hacerlo como diciendo: ‘esto es lo que yo soy, esto es lo que yo hago’. Y esas fueron cosas que se tomaron en cuenta y se dejó en la academia de los Dodgers, para que fuera entrenando y ver cómo iba desarrollando. Fue ahí donde él iba dando señales de toda su capacidad mental”, explicó Arias.

“Lo que Pedro fue, fue por él mismo, por esa agresividad, y sobre todo por ese corazón lleno de inteligencia. Si Pedro hubiera sido más grande, a lo mejor no hubiera sido tan bueno”, finalizó Arias.“Lo que Pedro fue, fue por él mismo, por esa agresividad, y sobre todo por ese corazón lleno de inteligencia. Si Pedro hubiera sido más grande, a lo mejor no hubiera sido tan bueno”, finalizó Arias.