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El campo corto capitalino Benjamín Alegría, quien pertenece a los Dantos de la Primera División, cumplirá el sueño de estampar su rúbrica con una organización de Grandes Ligas, durante un acto que se celebrará esta mañana (10:00) en el Comisariato del Ejército Nacional, donde concretará un pacto por una cifra cercana a los 50 mil dólares.

Alegría se convertirá en el primer jugador firmado bajo la gestión del lanzador derecho de los Dantos Gustavo Martínez, quien se estrenó como scout de la organización de los Rojos de Cincinnati hace un par de semanas y que hoy, además, podría ejecutar su segundo contrato con el prospecto Leonardo Ortiz, receptor de la Academia de Béisbol Nicaragüense.

Joven talento
De 17 años de edad, con un brazo fuerte y poder promedio con el madero, los Rojos reconocieron que la transacción de Alegría es una apuesta acertada, cuyos resultados a futuro, si logra evolucionar como promete, podrían llevarlo a tocar las puertas de las Mayores, ese lugar privilegiado donde muchos llegan, pero en el que pocos se establecen.       

“Conozco a Benjamín desde hace un par de años, coincidimos como compañeros de equipo en los Dantos y desde que hemos jugado juntos he visto que le gusta destacar. Siempre toma la iniciativa, entrena a conciencia y es seguro en su posición. Hace un par de meses participó en un show case y la gente de Cincinnati coincidió conmigo en que debíamos traerlo a la organización”, manifestó Martínez.

Asombrado
El joven capitalino, quien cursa el quinto año de la escuela secundaria, todavía no sale de su asombro por haber sido seleccionado por los Reds entre tantos prospectos que exhibieron su potencial ante los scouts y está consciente que se trata de una recompensa divina por la consistencia en los campos de juego y fuera de los terrenos.

“Desde pequeño soñé en jugar en las ligas locales, llegar a la Primera División era mi sueño, incluso hace un par de años no pensaba en firmar con alguna organización de las Mayores y ahora que estoy en esta posición me siento dichoso, incrédulo y bendecido por Dios. Es su voluntad que las cosas salgan de esta manera y confío en dar buenos resultados”, declaró Alegría.

Ciertamente, como en la mayor parte de los casos, Benjamín desciende de familia beisbolera, su papá Francisco Alegría, su hermano Kenny, quien milita en los Indios del Bóer y algunos de sus tíos, lo motivaron desde pequeño a que jugara béisbol y sin muchas dificultades logró desarrollarse como un buen pelotero en las categorías menores. A los 14 años se unió al equipo juvenil de los Dantos y lleva dos temporadas jugando en la Primera División.