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Everth Cabrera llegó a los Orioles de Baltimore buscando la oportunidad de dejar sus errores en el pasado y empezar con borrón y cuenta nueva.

En el 2013, el jugador de cuadro nicaragüense tuvo que cumplir con una suspensión de 50 partidos por su implicación con la clínica Biogénesis. Sus problemas continuaron en la temporada baja, cuando fue acusado de resistir arresto tras ser detenido bajo sospecha de conducir bajo la influencia de marihuana.

Aun así, el gerente general Dan Duquette y los Orioles consideran que Cabrera ya ha aprendido su lección y decidieron que merecía tener un nuevo chance de retomar su carrera en Grandes Ligas.

“Me siento muy contento por esta oportunidad que los Orioles de Baltimore me han brindado y de verdad que aquí estoy tratando de hacer lo mejor y competir todos los días”, dijo Cabrera a ESPNDeportes.com desde el campamento de entrenamiento de los Orioles en Sarasota.

“Ya a lo último, faltando como dos o tres días para empezar los entrenamientos de primavera, me dieron la oportunidad”, continuó el nicaragüense, “estaba un poco nervioso, pero por dentro me decía que ya conocen mi tipo de juego, y por ahí va a aparecer un equipo, y ahí surgió Baltimore. Ahora es cuestión de trabajar fuerte todos los días y salir a competir como siempre lo he hecho”.

Igual que Nelson
Cabrera será el segundo jugador implicado con Biogénesis en intentar revivir su carrera con los Orioles, como lo hizo el toletero dominicano Nelson Cruz, que firmó un acuerdo de un año con el equipo el 24 de febrero de 2014, tras cumplir con una suspensión de 50 partidos por violación al acuerdo antidopaje.

El estelar jardinero tuvo una excepcional temporada, bateando para .271 con 40 jonrones y 108 carreras impulsadas y ayudando a los Orioles a clasificar a los playoffs, lo cual le sirvió para restablecer su valor en Grandes Ligas, eventualmente firmando un lucrativo contrato de 57 millones de dólares con los Marineros de Seattle.

El hecho que Cruz tuvo la oportunidad de enfocarse en el béisbol fue una importante consideración para Cabrera al firmar con los Orioles.

“Por lo que veo, cuando vino Nelson para acá, se basaron en los números de él y el tipo de pelotero que es y no le dieron mente (a la suspensión)”, explicó. “Haber pasado por las cosas que he pasado no significa que yo no tenga una buena actitud en el juego, ni dentro y fuera del clubhouse”.

Showalter confía
El dirigente de los Orioles Buck Showalter, quien fue instrumental en el éxito de Cruz por su respaldo la campaña pasada, espera que Cabrera pueda cumplir con el voto confianza que le ha dado el equipo. “Sólo porque alguien ha cometido un error o no, no significa que no tiene una buena moral como persona o para el béisbol”, dijo Showalter tras el fichaje de Cabrera. “Hay algunas incógnitas, pero confío en las personas con las que he conversado, incluyendo a Everth, así que veremos si aprovecha la oportunidad que le estamos dando aquí y la usa para su beneficio”.

Cabrera sabe muy bien que tiene mucho que probar, no sólo a Showalter y a los Orioles, sino también a toda la afición del béisbol, y para ello estuvo entrenando durante el invierno en la Universidad de St. Thomas en el sur de la Florida y su enfoque fue iniciar la primavera en óptimas condiciones físicas.

“Esa es mi motivación”, sentenció. “Estuve trabajando fuerte en la temporada baja y trabajando todos los días a conciencia pienso que será un año bastante sorprendente para mí. No puedo garantizar nada en este juego, lo único que puedo garantizarles a los fanáticos de los Orioles es que voy a salir a dar el 100 por ciento para ayudar al equipo a ganar juegos”.

A adaptarse
En cuanto a su transición del campocorto a la segunda base, Cabrera admitió que será un fuerte desafío para él, pero uno que atesora. El diminuto y veloz nicaragüense, quien pasó las últimas seis temporadas como miembro de los Padres de San Diego, competirá por el puesto titular en segunda base con el talentoso y corpulento curazaleño Jonathan Schoop.

“Tengo que acostumbrarme en una posición nueva y necesito acomodarme lo más rápido posible. Todos los días salgo a trabajar temprano a trabajar extra con los coaches en lo que es pivotear, roletas para doble play, un trabajo bastante fuerte”, dijo Cabrera. “Yo vengo a competir cada turno, cada inning, cada oportunidad que me den y tratar de aprender cada día más y ver quién se queda con la posición. Esto es una temporada larga y quien quede que haga el trabajo, de eso se trata, para complementar el equipo”.

Cabrera también está esperanzado de que podrá ajustarse fácilmente a jugar en el nuevo circuito y espera poder probar que todavía puede ser un jugador de impacto.

“Estamos en una división que puede categorizarse como la mejor de Grandes Ligas, con equipos fuertes, de gran tradición, muy exigente, y lo importante será tratar de seguir el mismo juego que jugaba en la Nacional, ese juego chispeante de mover corredores, tocar la bola, estar en las jugadas siempre y anticipar todo”, dijo Cabrera.

“Yo he demostrado que puedo hacer muchas cosas buenas. Uno cae en errores y va aprendiendo de cada tropiezo que da en la vida... y al final del día eso es lo que cuenta”.

248 PUNTOS batea de por vida Everth Cabrera en las Grandes Ligas, producto de 430 imparables en 1,733 turnos al bate, jugando con los Padres de San Diego del 2009 al 2014.