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Pequeño de estatura pero veloz de piernas y capaz de generar magia con su guante, Iván Marín, campo corto de los Tiburones de Granada vive un estado de gracia en el Campeonato de Beisbol Germán Pomares.

Marín, quien ha probado ser el mejor parador en corto del país -sin incluir a Everth Cabrera-, este año empató su marca de cuadrangulares en una campaña con 4 (uno con las bases llenas contra León). Además, Iván presenta un lujoso promedio de .452 (14-31) con 9 impulsadas y 13 anotadas.

“Tengo que agradecer a Luis Allen (catcher de los Tigres de Chinandega), y a Raúl Marval (coach de los Tigres). Me han ayudado porque corregí mucho los errores que tuve en la Liga Profesional. Ahora en Granada como hay más tiempo para entrenar, me he enfocado en mejorar mi bateo. Estoy llegando al estadio dos horas antes de la práctica y comienzo a entrenar con el carga bates, quien me empieza a tirar pitcheos”, cuenta Marín, quien es el líder de bateo de los Tiburones.

“Allen me decía que yo tenía que saber cuál era mi misión en un plantel. Por ejemplo, si soy noveno o primero en el orden, debo de dar más líneas, sacarle provecho a mis piernas porque soy rápido, ellos me decía que si yo doy un elevado no hacía nada, en cambio con un roletazo puedo provocar un error -mal tiro- o embasarme por mi velocidad”, agregó.

Sorprendido
Respecto a la cantidad de cuadrangulares que acumula esta temporada, Marín dijo sentirse “sorprendido”.

“Nadie se espera eso porque soy considerado uno de los jugadores débiles, sin embargo no estoy asustado por mi porcentaje de bateo, para eso estaba preparado porque he entrenado fuerte. Lo de los jonrones es una novedad porque no era lo que esperaba”, comentó.

El granadino espera culminar el torneo con buenos números, aunque se perderá los partidos de este fin de semana porque tiene un esguince en el tobillo derecho.