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Byron Rojas (15-2-3, 8 nocauts) vive su presente imaginado el día que le toque disputar un título mundial. En la mirada del pequeño boxeador matagalpino de las 105 libras es perceptible la ilusión de convertirse en una figura renaciente, no solo para olvidar el anonimato, también para asegurar su futuro económicamente.

El próximo 9 de mayo, Rojas tendrá su primera prueba en Tijuana, México, donde enfrentará al azteca Eduardo Martínez (11-2-1, 2 nocauts) en una pelea eliminatoria, que dictaminó la Federación Internacional de Boxeo (FIB) para determinar el contrincante del campeón japonés Katsunari Takayama.

A pesar de que el apodado “Gallo” derrotó a Martínez el año pasado en Matagalpa, Byron no se confía, esta vez peleará en territorio enemigo y contra el miedo de sucumbir en las manos de los jueces, que comúnmente se inclinan a favor del local.

“Cuando me enfrenté a Martínez era mi primera experiencia internacional. Le hice daño con mi velocidad, pero en algunos rounds me quedé muy parado y cometí un error al ponerme de tú a tú. A mí me conviene moverme y utilizar el contragolpe, eso le hace mucho daño. De lo que sí estoy convencido es que mi triunfo tiene que ser contundente porque peleo en su país”, cuenta Rojas.

Motivación al máximo
Según Rojas, la oportunidad le llegó en el mejor momento de su carrera, cuando la madurez es superior. “Estoy muy contento, excesivamente motivado. Es un gran reto, un triunfo en México sería un éxito para mi carrera, estoy trabajando fuerte para lograr mi objetivo, que es derrotar a Martínez. Me están ayudando en las guanteos el jinotegano Julio Mendoza y Cristofer González”, explica el campeón nacional de las 105 libras, quien considera que a Martínez le afectará la inactividad de más de un año sin pelear.

“Me parece que tanto tiempo sin pelear es negativo para el mexicano,  en ese tiempo yo he peleado cuatro veces después que me enfrenté a él y eso me ha dado más experiencia”, finalizó.