Edgard Tijerino
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¿Ustedes creían que no volverían a ver a Evander Holyfield entre las cuerdas después de que fue apaleado en desigual batalla por Sultan Ibragimov en Moscú en octubre de 2007? ¡Sorpréndanse! El “anciano boxístico” de 46 años pelea hoy en Zurich con el ruso de 7 pies, Nikolai Valuev, disputando el cinturón pesado de la AMB.

Holyfield, quien aún con un trozo de su oreja derecha arrancado por un mordisco, y la izquierda sangrando, se vio más elevado que la Torre Eiffel sometiendo dos veces a Mike Tyson en 1996 y 1997, inutilizándolo y desesperándolo, dio la impresión de que no seguiría en pie de guerra hace un año, y nos olvidamos de él.

Pero, con fama de guerrero espartano, está de regreso buscando su quinto cetro y tratando de superar a George Foreman, quien con 45 años, uno menos que el Evander actual, destronó a Michael Moorer en 1994, asombrando a los expertos.

Dice Holyfield que no es la necesidad lo que lo impulsa a seguir tomando riesgos, explicando que todavía tiene la mansión de 17 habitaciones con 11 dormitorios, 30 chimineas, dos pistas de boliche, sitio para crianza de caballos, closets que parecen garajes y garajes más grandes que algunas casas, tal como lo graficó Sports Illustrated en 1995, pero lo cierto es que evitó perderla por un pelo y que ha fallado a tres pagos de tres mil dólares correspondientes al mantenimiento de sus hijos.

Nunca jactancioso, estridente o vengativo, Holyfield que mostraba versos bíblicos en sus camisetas, recibirá entre 750 mil y un millón de dólares por éste combate. Su balance es de 42 victorias, 9 derrotas, 2 empates y 27 nocauts.

Al año siguiente, estaba saliendo del rincón de la incertidumbre y saltando sobre una montaña de vaticinios adversos, derrotó a Tyson ofreciendo una de las más impresionantes demostraciones de boxeo puro en la categoría pesada. Esa noche en el ring del MGM en Las Vegas, Holyfield estuvo sencillamente grandioso reduciendo a Tyson a partículas de granizo.

Volvió a imponerse rotundamente en 1997, obligando al primitivo Tyson, totalmente desorientado, a sacar el doberman que tiene adentro. Fue un momento escalofriante. Tyson arremetió con furia homicida exhibiendo su reluciente dentadura. La multitud no podía creer estar viendo al “Monstruo Mike” como salido de un libreto de Stephen King, el magistral escritor de novelas de terror.

Holyfield pareció estar viendo esfumarse lo que quedaba de sus facultades, después de aquellas dos complicadas batallas con Lennox Lewis que terminaron en empate y derrota durante 1999. Verlo vencer, empatar y perder con John Ruiz en 2000 y 2001, púgil de mediocridad comprobada, fue triste.

Como es natural, los expertos no han titubeado en colocar a Valuev como favorito para terminar de derretir a un Holyfield salido imprevistamente del Museo, pero que, según informes y fotografías, físicamente niega sus 46 años, mostrándose lo necesariamente fuerte y flexible, como si hubiera sido restaurado.

Hoy pelea Holyfield. Quizás podamos ver en ring side a la Venus de Milo escapada del Museo de Louvre para ir a respaldarlo.

dplay@ibw.com.ni

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