•   Francisco Jarquín Soto  |
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La Selección Nacional de Anguila no deja de causar muchas dudas sobre cómo se preparan para las eliminatorias mundialistas contra Nicaragua. Y es que sus limitantes, incluso organizativas, son tan alarmantes como su forma de jugar al futbol.

Para este último partido, como locales, ni siquiera han tenido un lugar donde reconcentrar a todo el equipo. Por el contrario, los jugadores que han entrenado solo una vez al día en un campo abierto llamado Sandy Ground, el mismo que ha utilizado la Azul y Blanco en su primer día completo en Anguila, se entrena con su técnico Richard Orlowski y después cada quien se marcha a su casa.

No es posible para la Asociación de Futbol de Anguila mantener a sus seleccionados en un sitio juntos, ni siquiera por una semana, para prepararlos mejor para el duelo definitivo de la eliminatoria. Resulta que no hay uno solo que se dedique exclusivamente al futbol y tienen que responder a sus compromisos laborales.

Algunos son pescadores, otros se dedican a trabajar en algunos hoteles y uno que otro tiene su propio negocio. Eso resulta mucho más difícil para el técnico polaco, porque ni siquiera puede pensar en una preparación a tiempo completo.

Sin embargo, mientras consultamos a algunos aficionados por las calles, aseguran que llegarán a apoyar a la selección anguileña el domingo, esperando un buen partido más que una victoria.

Por cierto, como suele ocurrir en muchas cosas de la isla caribeña, varios de sus jugadores ni siquiera son nacidos en Anguila. El ejemplo más importante es el de Kapil Battice el número 10 del equipo caribeño y considerado el mejor jugador de este equipo, sin embargo su ombligo lo dejó en San Cristóbal y Nevis.