•   París, Francia  |
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La Brasil de Dunga salió reforzada de su visita a Saint-Denis con un autoritario triunfo sobre Francia. Los “bleus” se adelantaron por medio de Varane, pero la “canarinha” ofreció una contundente respuesta y levantó el partido con los tantos de Oscar, Neymar y Luiz Gustavo.

Francia todavía busca las razones que expliquen cómo pudo perder un partido con tanta sencillez. Los de Deschamps fueron mejores en el primer tiempo y tampoco bajaron tanto su nivel como para verse fuera del partido en cuestión de minutos en el segundo acto. La derrota tuvo algo de aquella eliminación ante Alemania. Un equipo prometedor, en apariencia atractivo y dispuesto a llevar la iniciativa, pero con poco oficio y con escasa contundencia defensiva.

A los siete minutos Benzema ya había perdonado el primer en un cabezazo a quemarropa que Jefferson se quitó de encima en un gran acto de reflejos. Respondió Neymar en su papel de líder con un disparo ajustado que Mandanda supo desviar con habilidad. El delantero del Barcelona fue de menos a más y acabó siendo decisivo en el devenir del encuentro.

El gol de Varane, a la salida de córner, confirmaba los buenos argumentos de los “bleus” en el primer acto. Sensaciones positivas que se desvanecieron cuando, a cinco minutos del final, Oscar combinó con Neymar para rescatar a la ‘canarinha’ en un decepcionante primer acto.

La primera aparición del delantero del Barça, tras el paso por vestuarios, resultó igual de desequilibrante. Agradeció un robo y asistencia de Willian en campo contrario para fusilar a Mandanda desde posición escorada. A partir de ahí, Neymar se hizo dueño y señor del partido. Aparecía en todas partes y combinaba con excesiva facilidad con el resto del frente de ataque brasileño.

Al ritmo de Neymar

Benzema, quien había completado unos 45 minutos muy buenos, se esfumó como hiciera en el Clásico cuando vinieron mal dadas. La intermitencia de Griezmann y un mediocampo poco creativo con Matuidi, Schneiderlin o Sissoko tampoco contribuyeron a encontrar una reacción adecuada.

Por si no fuera suficiente, Luiz Gustavo castigó la permisividad defensiva de los “bleus” con un tanto de cabeza que cerraba el partido. Después llegaron los cambios y la pérdida lógica de ritmo mientras Neymar campaba a sus anchas por el césped de Saint-Denis. Con él, Brasil vuelve a creerse grande. Con Neymar, la “canarinha” está claro que es otra.