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La Azul y  Blanco se entrenó este viernes con algunas cosas irregulares por resaltar, sobre todo porque no permitieron el buen desempeño del trabajo de los nicas. Lo más preocupante fue la falta de un campo para poder hacer el programa que tenía previsto el técnico Henry Duarte a solo dos días del partido acá en Anguila.

A falta de una cancha, y peor aún sin un marco disponible, los Azul y Blanco tuvo que realizar su preparación por la tarde, enfocada en el balón parado, con una portería imaginaria, algo que no sería un inconveniente si el trabajo sería cobrar balones estacionados y marcar goles de cabeza, tal como lo hizo la bicolor en el primer duelo de eliminatoria mundialista en Nicaragua, anotando tres de los cinco goles con la testa a balón parado.

No se puede obviar ese trabajo si te dio tan buena efectividad como ocurrió en el 5-0 el pasado 23 de marzo en el Estadio Nacional. Ni modo, Duarte y los suyos se acomodaron en un campo de softbol Carnation Park, donde en las noches se reúnen muchos de los dominicanos, que radican en la isla, para jugar este deporte. Eso sí, la zona de los jardines era mucho más agradable que la grama casi inexistente del Sandy Ground, donde entrenaron los últimos dos días, y el terreno también un poco más blando que aquel duro del Ground.

El otro asunto, incómodo para el cuerpo técnico, fue querer visitar el Estadio Raymond Guishard --donde se jugará el partido mañana-- y ni siquiera le permitieron entrar.

Es más, Mauricio Cruz, el técnico Henry Duarte y el mismo presidente de la Federación Nicaragüense de Futbol, ni siquiera pudieron estacionar el vehículo en el que viajaban, porque les dijeron que tenían orden de no dejar pasar a nadie.

Sin embargo, horas más tarde tuve la oportunidad de chequear los avances en el estadio, entre los que se incluye un muro perimetral que antes no tenía y ha sido en las últimas dos semanas que además lo han pintado, le han puesto una malla que rodea toda la zona de la cancha e incluyamos las bancas donde estarán los suplentes de ambas selecciones.

Pero es que la verdad, para Anguila el duelo de mañana eliminatorio será el primero que realicen en su isla. Antes, como su estadio no brindaba aunque siendo sinceros, todavía no brinda las condiciones, jugaban en Estados Unidos como locales.

Poco ambiente

Muchos anguileños, que nos hemos encontrado en algunas calles de The Valley, comentan que no han escuchado mucha promoción para este duelo, sin embargo llegarán a respaldar a su equipo con la ilusión de ver un resultado decoroso.

En el periódico que hay en Anguila, The Anguillian, que por cierto circula solo una vez a la semana, no se habla del encuentro, y los locales aducen esa falta de información a que el futbol no es lo más importante para los más de 14 mil habitantes de la isla, pues lo que sí los apasiona como buena colonia inglesa es el cricket. Al menos, entre las pocas cosas que hemos visto que promueven el partido es un bainder en el aeropuerto y otro en el Raymond Guishard, en la que informan que las entradas costarán 15 y 8 dólares. Veremos si el estadio con capacidad para 1,400 personas se llena.