Pablo Fletes
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Cuando la Federación Nicaragüense de Baloncesto (Fenibalon) fue creada como paralela de Fenibal, mucha gente cuestionó esta nueva organización. Obviamente, contar con dos federaciones no era lo más sensato para el desarrollo de este deporte, que en las últimas décadas vive sumergido en la división.

Luego, Fenibalon fue creciendo como institución al frente del doctor Alfonso Valle, pese a no contar con el aval de la Federación Internacional, pero sí con el respaldo del Instituto Nicaragüense de Deportes (IND), representante del Gobierno.

Esos mismos que se rasgaron las vestiduras, celebraron la “elección” de César Fornos al frente de Fenibalon (organización que rechazaron en un inicio), el pasado 7 de marzo, y se olvidaron de respaldar una Fenibal que cuenta con el aval internacional y del Comité Olímpico Nicaragüense.

Pero el diputado sandinista Mario Valle no se iba a quedar de brazos cruzados. Fue uno de los creadores de Fenibalon, y ante la decisión de su primo Alfonso Valle, de respaldar a Fornos, analizó a fondo los estatutos de la Fenibalon, cumplió con todos los requisitos de ley y fue electo, por un mínimo de organizaciones, como presidente por dos años.

La legalidad respalda a Mario Valle, aunque muchos cuestionan su moral. Pero es inevitable ante las deficiencias de otros, asume la dirección de una Fenibalon que ayudó a formar, mientras mira cómo muchos ahora se rasgan las vestiduras, en las redes sociales.