•  |
  •  |

Tras la histórica clasificación de Nicaragua a segunda fase de Eliminatorias Mundialistas, luego de superar a Anguila en la primera etapa, el equipo que dirige el estratega Henry Duarte enfrentará en junio próximo a su similar de Surinam, esta vez sin la etiqueta de favorito que cargó en la ronda anterior.

Por esas cosas singulares que la historia geopolítica de la humanidad tiene, un pequeño país de medio millón de habitantes, enclavado en la esquina nororiental de Sudamérica, es el culpable directo de que los holandeses se precien de ser una de las potencias futbolísticas del planeta futbol.

Los habitantes de la Antigua Guyana Holandesa, hoy Surinam, tienen la posibilidad de solicitar la ciudadanía holandesa por convenios diplomáticos y los padres de los niños con talento futbolero se apresuran a nacionalizar a sus pequeños con la esperanza de enviarlos a las escuelas de los clubes profesionales de la Eredivisie, donde tendrán un futuro asegurado en lo académico, nutricional, cultural, deportivo y por supuesto, económico.

Figuras
Gullit, Seedorf, Rijkaard, Kluivert, el “Pit Bull” Edgar Davids, Reizeger, Aaron Winter, Jimmy Floyd Hasselbaink, Pierre Van Hoijdonk, Mario Melchiot y Winston Bogarde, son nacidos en suelo surinamés.

Pero en vista que los talentos nacidos en esa tierra emigran a Holanda, en la selección de Surinam solo juegan jóvenes aficionados sin nivel internacional.       

A pesar de que el gobierno surinamés no invierte en la estructura de divisiones menores de su futbol y se flexibiliza en las políticas excluyentes de jugadores que optan por la doble nacionalidad (Holandés-Surinamés), Surinam permanece en el puesto 161 del ranking FIFA, 24 peldaños por encima de Nicaragua (185), gracias a que los jugadores, todos de ligas locales, tienen el biotipo, picardía y habilidades de los sudamericanos y la potencia de los africanos, de quienes son descendientes.