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ESPN.com
ATLANTA
Ahora puedo apreciar lo que significa ser un campeón reinante, y la meta que los equipos de campeonato cargan sobre sus espaldas cada noche.

El triunfo de Boston por 88-85 sobre Atlanta fue uno de los partidos más memorables de esta temporada, y por partida doble, ya que en realidad fueron dos juegos en uno.

Para los Celtics fue un partido de temporada regular cualquiera en un miércoles de diciembre. Para Atlanta fue el partido de temporada regular más importante en al menos diez años. “Jugamos bajo esta atmósfera cada noche”, dijo el entrenador de los Celtics, Doc Rivers. “Sólo puede pagar dividendos al final”.

Dicha diferencia fue bastante fácil de identificar desde el principio, incluso antes de que el partido arrancara. En los típicos juegos semanales de Atlanta, Ludacris no aparece en el descanso, Dr. J no observa la acción, el periódico local no envía cuatro columnistas, y las cámaras de TV nacional no congestionan la cancha durante la entrada en calor.

En realidad, este último punto vale para todos los partidos de los Hawks. Éste fue el primer juego de temporada regular transmitido por TV nacional para Atlanta en media década, y el único que estaba programado para esta campaña.

Tras cerrar una etapa que tuvo cinco cambios de puntero en cinco posesiones a 1:38 de la campana final, los Celtics prevalecieron básicamente gracias a una gran jugada que ellos ejecutaron (el bloqueo de Kendrick Perkins a Joe Johnson con nueve segundos en el reloj) y otra que los Hawks echaron a perder (el tiro libre fallido de Johnson con 2.7 segundos de juego).

Gracias a ello, los Celtics apilaron su victoria número 16 en fila, y como sus próximos partidos serán en casa ante Chicago, New York y Philadelphia, es muy probable que hayan hilado 20 triunfos para cuando se enfrenten a los Lakers por una revancha de las Finales el día de Navidad. También elevaron su marca de temporada a 24-2, y están a apenas dos triunfos de igualar el mejor inicio de campaña en la historia de la NBA con dos derrotas --los Philadelphia 76ers de 1966-67 y los Knicks de 1969-70 arrancaron con marcas de 26-2. Podrían quebrar este récord en casa ante los 76ers el próximo martes.

Las últimas dos anotaciones borrando y superando una desventaja, fueron las más impresionantes de los Celtics en el juego. A 1:38 de la campana final, los Celtics tenían el balón con pocos segundos en el reloj de posesión. Rondo había avanzado a fuerza de dribbling, saliendo al otro lado, sin encontrar espacios para él ni para sus compañeros, y quedó aislado en la punta de la llave con cinco en el reloj. Garnett estaba luchando con Al Horford bajo el poste y le pidió a Rondo que le echara el balón.

“Leí sus labios y me dijo que se lo pasara”, dijo Rondo. “Por lo general es contacto visual, pero esta vez dijo: ‘Pásalo’”. Garnett capturó la asistencia y anotó para entregarle a Boston una ventaja temporal. Volvió a marcar con 30.8 segundos de juego, acertando un gancho complicado que puso a los Celtics arriba de forma definitiva. “Kevin anotó dos tiros increíbles”, dijo Rivers.

El apasionado cierre de Garnett le permitió a Boston sobrevivir en el estadio que fue su castigo hace un año. Por ende, la racha --en la que los Celtics aseguran no tener interés-- continúa.

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