Jorge Eduardo Arellano
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MEDELLÍN, Colombia / AP
La reciente redada ordenada por la Fiscalía en contra de 17 personas vinculadas con el Deportivo Independiente Medellín (DIM) parece ser la respuesta a un mal que ha aquejado al fútbol colombiano en los últimos 25 años: los tentáculos del narcotráfico.

El dedo en la llaga lo puso Juan Bautista Ávalos Salgar, que como auditor del DIM entre 2000 y 2004 llegó a la conclusión de que el equipo era una “narcolavadora”.

El “poderoso de la montaña” disputa hoy domingo el partido de vuelta por la final del torneo Clausura, en la que su rival, América, tiene ventaja de 1-0.

Ávalos, cuyo testimonio es la pieza clave de la investigación de la Fiscalía, explicó a la AP que en el caso del DIM, como posiblemente en el de algunos de los otros 35 equipos profesionales colombianos, los clubes son un atractivo imán para que los narcotraficantes de Colombia laven sus fondos: son empresas que generan enorme flujo de caja por venta de boletas, derechos de televisión, mercadeo de productos y además por la venta internacional de jugadores.

Así, la mesa está servida para que los narcotraficantes blanqueen millones de dólares en ganancias ilegales, aunque las autoridades colombianas aseguran desconocer cuánto dinero ha sido lavado en el mundo del fútbol.

Además, algunos clubes como el DIM evadieron la revisión de sus libros por parte de las autoridades ofreciendo sobornos a los agentes tributarios, agregó Ávalos.

En el caso del DIM, y con base al testimonio de Ávalos, la Fiscalía calcula que el equipo habría servido para lavar 25,000 millones de pesos (unos 11.1 millones de dólares) en 15 años, hasta 2003, y más de 150 millones de dólares en las últimas tres décadas.

La investigación arrancó por la publicación de un libro de Ávalos, “Narcolavadora Corporación Deportiva Independiente Medellín”, publicado el año pasado.

El texto llevó a que las autoridades judiciales requirieran el testimonio de Ávalos, que declaró ante la fiscalía el seis de mayo.

Armada con las revelaciones del ex contador, la Fiscalía capturó el diez de diciembre a 13 empleados del equipo.

Esta semana se entregó uno más y otros tres siguen prófugos.

De acuerdo con documentos de la Fiscalía, obtenidos por la AP, el sistema de lavado del equipo consistía, entre otros mecanismos, en aumentar en los libros contables el valor de la compraventa de jugadores.

“Por ejemplo, si un jugador lo vendían en 100 pesos, en los libros hacían aparecer como si lo hubieran vendido en 1,000. Así, los restantes 900 que eran de origen ilícito quedaban lavados en los libros de registro”, explicó Ávalos.

“O al contrario, si lo vendían lícitamente en 1,000, sólo registraban 100 para quedarse con los 900 que eran buenos”, agregó el ex auditor, en una entrevista telefónica desde una localidad que declinó revelar por razones de seguridad.

Su temor, incluso, lo llevó a que su libro lo firmara bajo el seudónimo de “Jean Selger”, que, según él, lo tomó de traducir al francés su primer nombre (Juan) y su segundo apellido (Salgar).

“Vengo a ver lo que sucede, sé que al final todo quedará claro”, dijo, al entregarse el jueves a las autoridades, Rodrigo Tamayo, quien fue presidente del DIM de 1988 a 1992 y de 1998 a 2007.

En el expediente de la Fiscalía contra los empleados del DIM reposa también la declaración de Elkin Estrada, médico de confianza de Tamayo, quien aseguró que en alguna oportunidad su paciente, “angustiado”, le mostró una carta en la que el extinto capo de la droga Pablo Escobar, muerto por la Policía en Medellín en diciembre de 1993, le cobraba una deuda de 400,000 dólares.

Escobar, su socio en el desaparecido cartel de Medellín, Fabio Ochoa, y sus antiguos rivales del ya desmontado cartel de Cali, Gilberto y Miguel Rodríguez, extraditados hace cuatro años a Estados Unidos, no sólo eran asiduos asistentes a partidos de fútbol en los 80 y 90, sino que además, en el caso de los Rodríguez, eran dueños de uno de los equipos más poderosos que hubo en el continente en la década del 80: el América de Cali.

Fueron épocas aciagas para el fútbol colombiano en las que, incluso, fue asesinado Andrés Escobar, el jugador que marcó un autogol en el mundial de Estados Unidos 94.

De acuerdo con los fiscales, Tamayo, el ex directivo del DIM, habría lavado en el equipo fondos del ahora extraditado narcotraficante Ochoa.

Carlos Arturo Valencia, otro de los capturados por la Fiscalía a comienzos de mes por el caso del DIM, habría realizado además envíos de cocaína a Estados Unidos y operaciones de lavado de activos en Colombia, de acuerdo con la investigación judicial. Valencia es uno de los 24 agentes FIFA en Colombia.

La investigación en contra del DIM parece ser sólo una parte del cáncer que afecta al fútbol colombiano y que amenaza con hacer metástasis.