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Posiblemente muchos años después, frente a lo que fue su futuro como bigleaguer a partir de aquel momento, Erasmo Ramírez recordará el último día del mes de marzo del 2015 cuando los Marineros de Seattle lo enviaron a los Rays de Tampa.

Ojalá ese recuerdo sea como haber vuelto a vivir, proyectarse y triunfar. Todos lo deseamos.

Para Kevin Cash, el más joven manager en las Mayores y responsable sin grandes pretensiones de manejar las riendas de los debilitados Rays, el “armamento” de Erasmo Ramírez, es muy llamativo.

“Sabemos lo que tiene. Excelentes recursos, necesario control y suficiente valentía. Ha tenido tropiezos, pero nos arriesgamos por su material. Aquí será adiestrado por el coach de pitcheo Jim Hickey y el de bullpen Stan Boroski. Así que esperamos ver lo mejor de él”, dijo el timonel en una nota publicada en el portal de internet de las Ligas Mayores, en tanto el ejecutivo  Matt Silverman agregó: “De no tener esa confianza en su aporte, no hubiéramos soltado a Mike Montgomery, con quien hemos sido pacientes, seguros que llegará a ser útil”.

¿PODRA PROYECTARSE?

¿Y aquí, entre nosotros, qué pensamos? Naturalmente era lo que deseábamos, verlo en otro equipo, preferentemente uno de rotación agujereada, en el cual, su presencia como abridor no estuviera sometida a discusión. ¡Qué bien nos sentimos con este traslado a los Rays de Tampa! No más aquellas incomodidades por el tratamiento del manager de los Marineros Llody McClendon. En Seattle, como diría Gabo, el aire de la habitación del pinolero, de tanto ser usado y amasado en sudores y esperanzas rotas, empezaba a convertirse en lodo. Ahora estaremos viendo trabajar a Erasmo cada cinco días, haciendo cálculos pre y post actuaciones.

Hey, frenemos en una luz roja: ¿Cómo ser optimistas con Erasmo lanzando para un equipo condenado al sótano en el Este de la Liga Americana? Por favor, no tratemos de incursionar en el valle de los lamentos frente al reto de crecer desde abajo.

Recordemos que el mejor Steve Carlton visto en su fulgurante paso por las Mayores, fue el de 1972, ganando 27 juegos para un equipo que solo registró 59 victorias terminando último; que otro zurdo Mark Langston logró ganar 19 juegos solo dos veces en su carrera, y fue para equipos perdedores como los Marineros de 1987 y los Angelinos de 1991, estos también en último lugar; y que Tom Seaver quería regresar a los Mets, equipo en el que logró tres temporadas de 20 triunfos, porque no llegó a ser grandioso con los Rojos, excepto en la campaña recortada de 1981. Estamos acostumbrados a ver cómo Pitágoras muchas veces es abofeteado en el impredecible beisbol, que rechaza teorizaciones de matemáticas puras.

EN EL MOMENTO PRECISO

En busca de su titularidad, el derecho de Rivas no podía aterrizar en un mejor momento, precisamente cuando tres miembros de la rotación de Tampa, no pueden abrir la temporada: su principal carta, Alex Cobb, tiene tendinitis en el brazo de los disparos, Alex Colome se encuentra afectado por neumonía, y Drew Smyly, aguijoneado en uno de sus hombros. Los tres, fuera de combate por unas semanas ¿Qué les parece? Eso traslada al puesto de abridor en el primer juego a Chris Archer, con Jake Odirizzi detrás presionado por Erasmo.

Por cumplir 25 años, una edad en la que algunos futuros astros de la colina como Ron Guidry no tenían significado, el nica siendo una incógnita, dispone del divino tesoro de la juventud para intentar comenzar a construir una reputación en la Gran Carpa después de haber debutado en el 2012 con 1-3 y 3.36, continuando con 5-3 y 4.98 en el 2013, y registrando como antecedente reciente nada estimulante, 1-6 y 5.26 el año pasado durante 17 apariciones. En ese corto recorrido, zigzagueando entre nuestra ansiedad, ha enviado algunas señales resplandecientes agigantando ilusiones.

SU MISIÓN ES CONVENCER

Más allá de esos sobresaltos numéricos y discusiones sobre su futuro, Seattle intentó retenerlo, pero un excedente de potenciales abridores detrás de Félix Hernández y el japonés Iwakuma, con el agregado de la contratación de J. Happ, hicieron que la opción de la permanencia de Erasmo, se balanceara en la hamaca de la incertidumbre, hasta ser soltado en un cambio para evitar perderlo por nada y quedar con las manos vacías. De esa forma, los Marineros adquirieron a Mike Montgomery, un año mayor que Erasmo, sin experiencia en las Mayores después de siete años de actividad en las menores y con seis faenas en el entrenamiento primaveral del 2015.

Cierto, los números de Erasmo no constituyen un gran atractivo para la fanaticada de Tampa que debe saber muy poco de él, y consecuentemente busca más detalles sobre lo que ha sido su esfuerzo en las mayores que expliquen la negociación, confiando en que la Gerencia de los Rays, seguramente obtuvo de sus evaluadores un informe bien elaborado con suficiente soporte sobre su proceso evolutivo. Así que el primer reto de Erasmo será convencer en Tampa que dispone del necesario nivel de competencia para establecerse, algo que no logró conseguir en Seattle. Pensamos, sin cobijarnos de esa simpatía extra que le tenemos por ser pinolero, que podrá lograrlo.

Obviamente no se puede entrar en cálculos sobre su futuro. Esas expectativas serán fabricadas día a día. Ahora cuando Erasmo entra a su habitación, hay una nueva luz iluminando su presente. Nada de aquel polvo y las molestas telarañas. Desde abajo, podría no gobernar, pero sí proyectarse.