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Recibir un pelotazo en el ojo, tras cubrir el short stop en su primer juego de béisbol, no iba a ser un obstáculo para que Bismarck Rivera dejara de practicar el deporte que lo podría convertir en un pelotero profesional.

Jugando en el Barrio Sabana Grande, que lo vio crecer, Rivera ha logrado escalar peldaños con solidez y carácter hasta llegar a la Liga Juvenil Especial con el equipo Repuestos ALMIR y con los Indios del Bóer, conjunto que le dio la oportunidad de ser titular del equipo mayor, por su contagioso entusiasmo.

Pero además de estas paradas en las que Rivera tuvo que detenerse para pulir su talento, también llegó a la Academia MVP Rivera Sport, en donde el mexicano Héctor Lara lo conoció y le brindó una oportunidad de entrenarse en Los Ángeles, California.

¿Cómo llegaste a Los Ángeles?

“Yo estaba en la academia MVP Rivera Sport, el mexicano Héctor Lara llegó a la academia, miró el talento que tenía y luego me dijo que se iba a poner en contacto conmigo, que me iba a ayudar, y así fue”, apuntó Rivera, admirador de Everth Cabrera, de los Orioles de Baltimore.   

Estando en la Academia Critical Baseball and Fitness, en Los Ángeles, Rivera tuvo la experiencia de entrenar con peloteros de las categorías doble A y triple A de los Cardenales de San Luis, Marineros de Seattle y los Daimondbacks de Arizona, entrenados por Lara.

“Durante tres meses aprendí a actuar como un profesional, mejoré mi físico, pulí un poco más mi bateo. Me enseñaron a jugar short stop, algo que no podía. Pero ahora me gusta jugar más el left y center field, fue una experiencia inolvidable”, afirmó Rivera, quien para firmar en los Estados Unidos necesitaba estar integrado a un centro de estudios para hacer el draft, situación que lo obligó a  regresar a Nicaragua para buscar otra oportunidad.

Sorprende en el Bóer

En la jornada siete de Campeonato Nacional Germán Pomares Ordóñez, el Bóer jugaba contra el San Fernando, y Rivera, quien había debutado en Primera División jugando ante los Dantos en la jornada anterior, sorprendió con un jonrón de piernas.

“Un turno anterior me había ponchado, estaba tirando Gerald Rojas un pitcher muy inteligente, me ponchó con una curva. Y sabía que no me iba a tirar la recta otra vez y llegué a batear pensando en curva, choqué la bola y desde que salí corriendo no me detuve, porque don Jairo (coach), no me detuvo”, recordó Rivera, quien desde ese momento apareció en el radar de los scouts y en el mapa del beisbol nacional.  

Al parecer, Rivera solo necesita esperar un poco de tiempo para estampar su firma con alguna organización del béisbol de las Grandes Ligas, porque existen tres equipos interesados en sus habilidades de juego.