• Managua |
  • |
  • |

Milagrosamente, el Atlético salió vivo del “Calderón”, sitio que durante el primer tiempo fue una caldera del diablo para la tropa de Simeone, agobiada por la brutal intensidad aplicada por el Real Madrid desde el minuto uno. ¿Qué hubiera ocurrido si el manotazo providencial de Jan Oblak, completando una precisa salida incluyendo deslizamiento, no le roba ese gol casi cantado a Gareth Bale en el tercer minuto? Nadie lo sabe, pero esa acción agigantó al arquero que se mostró invulnerable frente a seis remates envenenados y sujetó con sus dientes ese 0-0, que finalmente ahogó al equipo de la realeza.

Cierto, el próximo duelo es en el Bernabéu, pero cualquier empate con goles coloca a este Atlético, que vimos enderezarse y convertirse en amenaza durante el segundo tiempo, en las semifinales. Así que las frases previas de Ancelotti, “se puede clasificar sin necesidad de ganar”, ahora se encuentran en la mochila de Simeone, consciente sí, que el Real Madrid volverá a volcarse y que la defensa roji-blanca podría necesitar dos arqueros, es decir a Curtois como agregado de Oblak.

OBLAK ESCAPA AL PAREDÓN

Difícilmente Ancelotti va a prescindir de Kroos, su medio campista más laborioso, garantizador de los enlaces más apropiados y meter pelotas entre líneas. El accionar del maratonista alemán, dueño de tan buen manejo de pelota, agregado al de James, siempre brillante, y el de Modric, tan incidente con su determinación, le permitió al Real Madrid, con las proyecciones de Carvajal y Marcelo, encadenar al medio campo del Atlético, quitarle salida, y aseguró la presión minuto a minuto cañoneando la cabaña de Oblak.

Después del enorme susto provocado por Bale en el minuto 3, Oblak se convirtió en la figura cumbre escapando ileso al paredón. El 0-0 no obedeció a ningún plan de Simeone, sino al alarde de eficacia del arquero esloveno. A los 8 minutos, neutralizó un peligroso tiro libre del poco visto Cristiano; a los 30, rechazó un remate largo y potente de Bale que zumbaba erizando pelos; a los 35, ahogó un disparo con efecto de James entrando al área; y a los 42, nuevamente Oblak, malogrando un remate en corto de James desde la izquierda. Un equipo que mereció más de un gol y se quedó en cero, eso fue el Real Madrid de los primeros 45 minutos.

OTRA CARA EN SEGUNDO TIEMPO

Lo que vimos después fue diferente. Una etapa complementaria afectada por la brusquedad alrededor del provocador Mandzukic, peleándose con Ramos, con Carvajal y con Varane. El Real Madrid decreció en intensidad al no encontrar espacios ni posibilidades de maniobrar, tanto con Cristiano como con Benzema, y quedar un poco aislado Bale. Eso obligó a mayor agitación por parte de Modric y James contra una defensa agrupada, ni siquiera preocupada en romper filas ante las penetraciones de los laterales blancos. Las contras del Atlético no eran explosivas. Tenían pausa y buscaban orden, pese a que su única opción real en el primer tiempo había sido por medio de Griezmann. Antes del ingreso del “Niño” Torres, el Atlético se había establecido mejor, y el “olor” al Cero-Cero era perceptible en todos los rincones. Una salvada de Casillas a los 89 y una atajada de Oblak a los 91, cerraron las puertas al suspenso, trasladándolo al Bernabéu el próximo miércoles.

En el otro juego, el Juventus, con un penal discutible ejecutado por Vidal, se impuso 1-0 al Mónaco. La falta de Carvalho a Moratta, por detrás, se cometió fuera del área, aunque el afectado cayó adentro.