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¡Qué equipo, tratando de compactar su line-up, no desea atrapar a un seguro bateador de .300 puntos, próximo a 40 jonrones y más de 100 remolques, que además, ha probado funcionar como inspiración!
¡Qué pelotero jactancioso, creyéndose capaz de mover el planeta a batazos, como Reggie Jackson, Dave Winfield o Alex Rodríguez, puede evitar la tentación de formar parte de la más grande franquicia del béisbol, garantizando una fortuna y una promoción espectacular!
Así que, no puede sorprender que los Yanquis estén tan interesados en Manny Ramírez, y que el mata-pitcheres dominicano disfrute acariciando la posibilidad de aterrizar en Nueva York, con un uniforme a rayas, precisamente cuando se abren las puertas de un nuevo parque.

Pasar de “la casa que Babe Ruth construyó” a “la casa que Manny Ramírez iluminó”, sería ideal para una afición ansiosa de la grandeza total, pese a ser la única que ha festejado 13 avances a la postemporada en los últimos 14 años.

¿Se imaginan esa rotación con Sabathia, Ming Wang, Burnett y Joba, respaldada por el taponeo de Mariano y el bateo ruidoso de Damon, Jeter, Alex, Manny y Matsui? Visto desde cualquier ángulo, se trata de un equipo merecedor de agregarle capítulo a la nueva versión de las Mil y una noches
Con ese armamento, ¡qué importa coincidir con los Medias Rojas, los Rays y los Azulejos en la misma división! El Este de la Liga Americana podrá ser más infernal que otros años, pero los Yanquis, vistos como “maquinaria”, volverán a ser considerados favoritos previos.

Se informa que los Yanquis han ofrecido a Manny, rumbo a los 37 años, la cifra reluciente de 75 millones de dólares por tres temporadas, sin reparar en la multa que van a pagar por hacer crecer tanto su planilla.

En medio de la crisis imperante, Ramírez, sintiendo atracción por ser un yanqui y poder golpear en la mandíbula a los Medias Rojas que lo soltaron, ve esos tentadores 75 millones como un anuncio brillante y gigantesco que cruza el Boulevard en Las Vegas, uniendo las azoteas de los hoteles Nueva York y MGM, haciéndole señas.

¿Cómo podrán manejarse tantos egos juntos? En Nueva York eso no es nada nuevo. Incluso Reggie Jackson, tan o más rebelde que Manny, supo adaptarse y responder a las expectativas, coexistiendo con peligrosas controversias.

¡Qué interesante sería ver funcionar a Alex aguijoneado por Jeter y Manny en una batalla por conseguir los números más grandes! Ese factor de motivación tiene un gran significado para el grupo.

Los súper equipos son construidos por el dinero. Ahí tienen al Manchester, Barcelona, Real Madrid, Inter, Milán, Celtics y Lakers, sólo por mencionar algunos. Los Yanquis, por inaugurar su estadio de mil trescientos millones, no se han fijado límites. Serían capaces de comprar el Arco del Triunfo en busca de ganarlo todo.