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El Centro de Rehabilitación Hodera ubicado en San Marcos, Carazo, es un lugar destinado para los valientes. Allí no llegan los cobardes, sino los grandes campeones que con corazón humilde reconocen que para derribar el muro de las adicciones al alcohol y las drogas se necesita voluntad, esfuerzo, y lo más importante, la ayuda celestial que proviene de Jesús.

Y si menciono que solo los grandes deciden entrar a ese lugar es porque en realidad así ha sido. En Hodera estuvo Alexis Argüello, la leyenda viviente y que en alguna ocasión reconoció, como un gran campeón, su enfermedad.

La fama poco importaba, Alexis fue visto como un mortal que estaba peleando la batalla más grande de su vida. En el camino de tierra para llegar a las instalaciones del centro, aún se mantiene una zanja cavada por las manos del tricampeón, un recuerdo memorable que sirve de motivación para recordar que los vicios son un laberinto que puede perder a un pletórico rey del boxeo.

Gran trabajo de Álvarez
Pero no solamente Argüello pisó este centro. También el bicampeón mundial Rosendo Álvarez, quien conoció el lugar no para rehabilitarse sino para inspirar a los jóvenes y mujeres necesitados de escuchar testimonios reales sobre cómo superar el valle de las sombras producidos por los vicios.

Álvarez estuvo el viernes pasado en Hodera, donde compartió parte de su testimonio y entregó un donativo que incluía comida (granos básicos), utensilios de cocina y bebidas (jugos, rehidratantes, etc.). “Ustedes tienen el poder de ser exitosos o fracasar. Yo fui una persona adicta al alcohol, sin embargo gracias a Jesucristo y a mi esposa Ruth Rodríguez, quien ha sido un pilar fundamental en mi vida pude superarlo. Toqué la cima, pero así mismo caí, lo importante es levantarse”, les dijo Rosendo al grupo de campeones que escuchaban el breve testimonio.

Un mensaje inspirador
Así como Rosendo tenía habilidades técnicas para noquear a sus adversarios, el expugilista mostró sus dotes de orador. Y no lo hace nada mal, Álvarez transmite su mensaje de forma sencilla, clara y con sus palabras sabe dar esperanza a esos grandes seres humanos, que en ocasiones, pierden la fe porque recaen ante ese gigante oculto que cuando despierta es destructivo.

“Los valientes son aquellos que reconocen su debilidad. Ustedes pueden salir de este centro y convertirse en personas exitosas, nunca se rindan, sigan adelante que con el esfuerzo y la ayuda de Dios podrán superar los obstáculos”, agregó Álvarez, quien finalizada su intervención atendió a cada joven que se le acercó para pedirle una firma en una hoja de papel.

Fue una gran mañana para estos campeones que luchan día a día contra sí mismo, construyendo su libertad con un ladrillo a la vez, sabiendo que muchas veces la sociedad les juzga de forma injusta, pero conscientes de que el Creador les acepta, sana las adicciones y entierra el pasado para luego formar un futuro brillante en el que puedan disfrutar lo sublime del éxito.

“Los campeones no dudan, no se preocupan y no temen. Conócete a ti mismo, tu comienzo revelará tu final. El pasado no importa si aprendemos en el presente, las decisiones se basan en el aprendizaje, pero solo el futuro dirá si realmente supiste sacar provecho a la lección”, se lee en los muros del santuario, donde exaltan el nombre de Dios y en el que las lágrimas rondan por agradecimiento. Con esas frases estos gladiadores en proceso de recuperación, despiertan todos los días para recordar que la fe y la esperanza es lo último que debe perderse.