Edgard Tijerino
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No es un tipo apacible. Viéndolo venir da la impresión de ser un pistolero obeso listo para desenfundar, no es gracioso, carece de carisma, pero tiene un gran empeño por trabajar, aprender, superarse y mandar, retando todas las incomodidades que se le presenten.

Julio Rocha registró un buen año como dirigente deportivo en un país de tan dificiles condiciones como el nuestro, porque supo saltar hacia otras esferas, sobre todo en el territorio de la FIFA, supuestamente con las puertas cerradas para un nicaragüense, visto como “peso mini-mosca”.

Perdió la pelea por sostenerse como presidente del CON, pero eso no le quitará el impulso para seguir proyectándose internacionalmente en el deporte más ruidoso del planeta, pese a no representar ninguna fuerza, lo cual magnifica su avance.

Cuando lo vi instalarse como presidente de la Uncaf, con un despacho en Guatemala, me pregunté: ¿Cómo hizo para ser depositario de la confianza de los dirigentes de los otros países del área?
“Lo conocemos, lo hemos visto trabajar, desarrollarse y estamos convencidos de su capacidad”, me dijo hace unos meses el guatemalteco Mauricio Caballeros, Jefe del Proyecto Gol y Representante de la FIFA en Centroamérica, mientras observaba cómo se trabajaba en el ambicioso proyecto del Estadio de Fútbol en los terrenos de la UNAN.

Rocha ha sido el único nica nombrado Comisario en juegos eliminatorios de Copas del Mundo y de fase final en el Fútbol Olímpico. Ha obtenido reconocimientos por los trabajos realizados, y hasta hoy, no hay una queja sobre sus ejecutorias en manejo de reglas, uso de autoridad y habilidad para evitar erupciones.

Terminó sus estudios en Administración Deportiva en Francia, aprovechando su dominio de ese idioma y se convirtió en un instructor de la FIFA en el área de la Concacaf, dirigiendo cursos en diferentes países del Caribe con proyecciones para continuar en esa tarea en 2009.

Sus conexiones facilitaron presencia nica en cursos de capacitación para árbitros, entrenadores y médicos, y hace un buen tiempo obtuvo, con el respaldo del presidente de la Federación de España, Ángel Villar, para que la Fenifut consiguiera una sede.

¿Un estadio de fútbol en Managua? Rocha debe estar bromeando, pensé. Si durante décadas nos refugiamos en el decadente Cranshaw con “olor” a ruina, ¿cómo hablar de un estadio con grama artificial, de graderías para más de 10 mil personas, de camerinos funcionales con servicios médicos, de áreas de prensa?
A pesar de los daños provocados por el deslave, con respaldo de la Alcaldía, se realizó el gigantesco movimiento de tierra, la grama ya está instalada, 37 líneas de graderías afectadas fueron restauradas, se avanza en los camerinos, y el gobierno ha prometido un decidido apoyo.

Nuestro fútbol es pequeño, y no hay forma de que levante vuelo competitivamente por el nivel alcanzando y sostenido, y el apoyo financiero que tienen los otros países del área, pero eso tampoco ha impedido que Rocha siga impulsándose.

Como está siendo visto Ricardo en pantalla.

dplay@ibw.com.ni