Edgard Tijerino
  •  |
  •  |

Julio Espinoza no metía miedo, ni con su físico ni con el poder de sus disparos, pero nunca necesitó de esos “aditivos” para imponer su autoridad desde la colina de los infartos. Sabía manejar las dificultades, y sobre todo, dominar. Un artista apretando tuercas. El pequeño tirador derecho, fallecido hace unos días, disponía de esa sangre fría que es producto de juntar la serenidad con el control y la confianza, hasta desembocar en el atrevimiento requerido. Funcionaba como un tigre silencioso, acercándose sigilosamente a la presa, colocándose apropiadamente para el zarpazo. Un paquete de astucia.

No había dureza en él, ni fiereza, simplemente eficacia. Fue el primer pitcher de mil ponches y cien triunfos en nuestra división superior, fabricante de un no hitter en los años 70, ganador de 20 juegos, dueño del récord de 13 rescates por un buen rato y factor de seguridad para cualquier manager, tanto en su equipo como en la Selección Nacional.

Entre tantos recuerdos imperecederos que deja Julio, me quedo con aquel espectacular duelo de pitcheo que sostuvo en 1974 con Porfirio Altamirano en el Estadio de Masaya. El brazo de Julio terminó de edificar el campeonato del Chinandega, imponiéndose 1-0 al Estelí después de varias posposiciones del duelo cumbre, consecuencia de intensas lluvias que carcomieron puentes, obligando a disputar el banderín en Masaya. Ahí estaba el pequeño lanzador moreno, retando el poder y la presencia de Porfirio. Hasta que Chinandega se quitó la mordaza y consiguió la única carrera del juego.

LA PELEA POR LAS 20 VICTORIAS
En 1977, en la cima de sus 29 años, Espinoza, estelar lanzador del Chinandega, estaba en pie de guerra retando al inmenso Altamirano en la Liga Clemente. Cuando Porfirio logró su triunfo 18 para el Estelí, Espinoza respondió con el 17 blanqueando 6-0 a los Búfalos. Días después, adelantándose en la rotación, forjó la victoria 18 por 8-5 sobre el San Fernando pero Porfirio reaccionó con  sus triunfos 19 y 20. Una derrota por 2-1 frente al San Fernando frenó a Espinoza impidiendo que los dos tiradores se equilibraran. Sin embargo, en un relevo de oro contra el Estelí, Espinoza alcanzó la victoria 20.

El último día de la temporada, una rareza: contra los Búfalos, con el marcador a favor del Chinandega 3-2 al llegar al quinto inning, Espinoza fue enviado a la trinchera por Octavio Abea y se apuntó su victoria 21. Horas después, Porfirio, también como relevista, derrotó 9-3 al San Fernando y la marca de 20 establecida por Chévez quedó atrás. Espinoza cerró con 21-6 y Porfirio con 21-4.

Nacido el 25 de noviembre de 1949, Espinoza debutó en Primera División durante 1969, y en 1971, formó parte del staff nica en el Torneo de “La Amistad”. Quince años después en el Mundial de 1984, Julio logró mantener fuera de balance a los artilleros cubanos, hasta que su resistencia llegó al límite y se quebró. El fue siempre, un pitcher de sangre fría.