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Solo hay una forma de imaginar el combate del 2 de mayo entre Manny Pacquiao y Floyd Mayweather: el filipino en movimiento hacia adelante tratando de golpear con lo que le queda de poder siendo lo más preciso posible para evitar desgastarse rápido, y el fantasmal estadounidense retrocediendo, frenando, agazapándose, zigzagueando, buscando cómo desorientar al adversario, mientras disponga de la cuerda necesaria para ser efectivo en esa gestión. ¿Hay alguien en espera de algo diferente? No lo creo.

EN ZONA DE DESGASTE
Es un asunto de estilos, desprovisto de variantes cuando has llegado a los 38 años por el lado de Floyd y casi 37 en la zona roja de Manny, y consecuentemente, tus facultades, aunque todavía sin hacer escuchar gemidos en el bosque, se han deteriorado. Escasos púgiles en la historia han sido inmunes a eso. Ni “Sugar” Robinson, ni Leonard, ni Louis, ni Alí, por mencionar a los más grandes del valle de las leyendas, lo lograron.

Es difícil creer que a esta altura de sus trayectorias, Mayweather y Pacquiao puedan crecerse como Ulises frente al Cíclope o Teseo en el laberinto retando al Minotauro. Sería algo asombroso. Floyd y Manny necesitarían ser reencarnaciones de Archie Moore y Joe Walcott, “raros dinosaurios” que fueron capaces, cada uno por su lado, de protagonizar combates épicos a edades inapropiadas, para poder mostrarse galvanizados en el ring del MGM en Las Vegas.

CERO ESPECULACIONES
¿Cómo podría sorprendernos Manny? El filipino nunca ha sido un especulador, ni frente a Oscar de la Hoya, ni tratando de resolver esa complicada ecuación que siempre fue para él, Juan Manuel Márquez, y tampoco lo será ahora, obligado a presionar a Floyd, quizás desde que suene el primer campanazo.

¿Y Floyd? Acostumbrado a estirar los espacios con una extra de agilidad para recortar la agresividad de los rivales, no va a pretender fajarse, si no lo hacía hace 10 ó 5 años. Volverá a recurrir a esa facilidad para escapar por los costados y pelear en reversa, utilizando el contragolpe como arma eficaz. Es lo que ha hecho siempre.

DECISIVO EL FONDO FISICO
Vamos a ver todo lo conocido de ellos, pero con menos vértigo. La más grande intriga debe ser ¿quién tendrá más fondo físico para prevalecer después de siete u ocho asaltos?. Si es Pacquiao, podrá ser agobiante aún dosificándose cuidadosamente, si es Floyd, sería enloquecedor a ratos, sin necesidad de excederse. Ese va a ser el factor decisivo, la consistencia. Por lo visto en los últimos nueve combates de cada uno, ni Pacquiao es ahora tan destructivo, ni Mayweather puede flotar tanto tiempo como una mariposa y estar picando como abeja.

¿Descartado el nocaut? No seamos tontos. A lo largo de 12 asaltos se presentan suficientes posibilidades entre las cuerdas. Claro que Manny es el pegador y se le conceden mayores opciones, pero Floyd, quien llegó a derribar cinco veces a Diego Corrales en el 2001, es lo suficientemente fuerte para golpear como lo hizo con Ricky Hatton. No considero como sorpresa, si Floyd tumba a Manny.

La certeza es que, en el estado actual de ambos, con sus mejores noches en el archivo, tendrán que multiplicar esfuerzos alrededor de su atrevimiento, para ofrecer un combate histórico de sangre, sudor y lágrimas, más allá de la falta de intrigas.