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Ver a Floyd Mayweather en la lona es una de las imágenes más deseadas por quienes adversan su estilo tan esponjoso, apropiado para hacer deslucir a sus rivales, incluso, conspirar contra el espectáculo. Son muchos los que han estado gritando con el paso del tiempo: ¡No, no es eso lo que queremos ver! ¡Pagamos por verlo tomar riesgos fajándose! ¡Exíjanle que lo haga! ¡Necesitamos verlo derribado! Eso nunca ha ocurrido, ni siquiera el 26 de mayo del 2001, cuando recibió el único conteo de su carrera por un resbalón sin recibir golpe ante el salvadoreño Carlos Hernández en el sexto asalto de una pelea que ganó por un margen tan amplio, como la longitud del río Nilo.

¡Ah, que si fue caída ante Shane Mosley en aquel agitado segundo round! Me quedó esa impresión después de ver cómo dobló sus rodillas consecuencia de un seco derechazo al rostro que movió los pómulos de su lugar haciendo crujir su dentadura. Pero no le contaron y regresó para mostrarse agresivo, ganar ese final de asalto y los diez que faltaban, adjudicándose una decisión sin la mínima discusión.

TODOS PREGUNTAN ¿SERÁ CIERTO?

El viernes por la noche se informó, sin confirmación según la nota publicada por el dominicano Carlos Nina Gómez, que durante una intensa sesión de adiestramiento, Floyd había sido tumbado por un gancho de izquierda lanzado por Zab Judadh. El ahora sparring lo negó en su cuenta Twitter, pero el espacio quedó abierto para un alud de especulaciones, aunque sin observar alguna preocupación de Floyd.

Como Judadh, vencido por Mayweather en abril del 2006, durante un combate en el que se produjo una trifulca que involucró a las dos esquinas y los peleadores, después de un golpe bajo de Judadh, en ese momento Campeón Welter de la FIB, el zurdo volvió a saltar al tapete lo incómodo que es enfrentar a rivales de ese perfil que cambian los ángulos y los movimientos de piernas. Precisamente, una de las ventajas que se le conceden a Pacquiao.

VALOR AGREGADO AL INTERÉS

Hoy, con la dificultad de los entrenamientos a puertas cerradas para el periodismo, a diferencia de los tiempos de Alí, Leonard y Argüello, con los púgiles siempre expuestos a las consideraciones de los asistentes y el periodismo, este tipo de versiones solo pueden fabricar inquietud dentro del escepticismo. Claro, eso agrega un ingrediente interesante a lo que puede discutirse previamente al combate más productivo de la historia financieramente.

Es obvio que Mayweather, con 38 años, es más vulnerable al golpeo enemigo y que su resistencia debe haber decrecido. Pero aún sin necesidad de vender más boletos, conscientes de ese natural deterioro por pequeño que sea, imaginarlo derribado en un entrenamiento altera los nervios del planeta boxeo.