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Equipo que se agranda cuando los compromisos son más exigentes, el Estelí llegará a Diriamba como una gran amenaza, no buscando un equilibrio en goles, sino en persecución de una victoria que no permita abrir espacio a discusiones. Este equipo norteño, a base de resultados y tesón, ha conseguido un sitio de honor en la historia de los mejores conjuntos.

Los rivales lo respetan por su disciplina, capacidad y actitud, valores de alto rango cuando se intenta retener un título frente al viejo y casi siempre encarnizado rival, dueño de una larga e impresionante historia.

Estelí es el equipo más eficiente de los últimos años, y eso le ha proporcionado suficiente confianza en batallas cumbres, como la que protagonizará con Diriangén el domingo.

Elmer Mejía y Samuel Wilson están firmemente convencidos de que ellos entran a la cancha para gambetear y crear situaciones de gol para sus compañeros; todos los jugadores se adhieren con absoluta fidelidad, sin dudar, sin vacilar, sin discutir una coma, al libreto de Otoniel Olivas.

Me gusta el Estelí contra Diriangén por el crecimiento que experimenta, por los meses de preparación disciplinada para cumplir un libreto, por la capacidad para achicar la cancha y envolver al ataque adversario en una telaraña muy difícil de traspasar.

Estelí tiene a Rudel Calero y a David Martínez, los hombres ideales para no renunciar a la idea de atacar, llegar a definir en el arco, aunque el rival de turno sea el aparente dominador del campo y la pelota.

Es un contrincante muy difícil de superar y muy difícil de batir. En principio, porque veo muy lejana la posibilidad de que algún conjunto de nuestro medio sea capaz de llevárselo fácilmente por delante y hacerle pasar vergüenza.

Es posible que, analizando hombre por hombre y línea por línea, Diriangén le saque ventaja en algunos casilleros. Pero en contextura colectiva, en solidez defensiva, en capacidad táctica y hasta sicológica para manejar el trámite de un encuentro, veo arriba a los estelianos.

Esto es lo que aporta Real Estelí a la final del Apertura. No es tanto ni tan poco. Y ahí adentro, donde el fútbol se hace verdad o mentira, ahí hay que ganarle.

Diriangén y Estelí disputaron la final del Torneo de Apertura de 2007, que fue ganado por los norteños. Ocurrió así: en Diriamba los estelianos vencieron 2-0 con goles de Ricardo Vega y Franklin López, y en el partido de vuelta, en Estelí, el juego quedó empatado sin goles. Esta vez es lo contrario, empataron en Estelí y el domingo definirán en Diriamba, con un Estelí amenazante.