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Llegó la hora. El día del juicio final sobre quién es en estos momentos el mejor púgil del planeta. La batalla que el mundo estaba esperando desde hace tanto tiempo, como aquella de César y Pompeyo en Farsalia. El invicto, complicado, astuto y zigzagueante Floyd Mayweather, frente a ese temible imprudente y feroz atacador que es Manny Pacquiao. Pasen amigos, siéntense frente a los círculos del infierno que nos grafica Dante en su Divina Comedia.

¿Será una pelea épica?

Al sonar de la campana, los ojos se ensancharán, los corazones latirán aceleradamente, la adrenalina fluirá por las venas con la fuerza de un propulsor. Ahí estarán Mayweather y Pacquiao, entre un ruido ensordecedor, con el mundo expectante, deseando una nueva versión de Hearns-Leonard, Corrales-Castillo, Ali-Frazier en Manila o Tyson-Holyfield en 1996, antes de la pelea del mordisco. Todas esas han sido peleas irrepetibles y por lo tanto, inolvidables. Incluyan Billy Conn contra Joe Louis, cuyo relato, cada vez que lo leo, no me canso de emocionarme.

No es tan viable eso. Puede que los nombres de Floyd y Manny sean más grandes que sus propuestas de esta noche cuando ingresen al ring del MGM con el mundo a sus pies. Ha ocurrido muchas veces. ¿Alguien recuerda una pelea verdaderamente épica de Bernard Hopkins o Roy Jones pese al reconocimiento que obtuvieron? El filipino ha sido sometido a prueba obligado a pelear con su corazón entre los dientes, no Floyd, y esa es una asignatura pendiente que podría realizar hoy, dependiendo de lo que sea capaz de hacer Manny.

Tiempo de violencia

¿Qué puede pasar? Cada vez que escucho eso, regreso a la famosa escena de la película de Tarantino “Tiempos violentos”, cuando John Travolta, con una jeringa cargada de adrenalina en mano, va a inyectar a Uma Thurman directamente al corazón en busca de resucitarla. Samuel Jackson le pregunta con una sencillez escalofriante ¿Qué crees que puede pasar? Travolta le envía una respuesta sanguinaria: es lo que yo quisiera saber. Y de inmediato la inyecta. Ella vuelve a la vida después de una sacudida.

Lo que parece obvio después de repasar los arranques explosivos de Mosley, Hatton y Maidana frente a Mayweather, es que Pacquiao haga lo mismo, quizás con más frenesí, determinación y contundencia. ¿Resistiría ese tipo de vibración el gigantesco edificio del MGM? Solo imaginarlo eriza los pelos. Un verdadero momento “pague por ver”. Es lo que yo espero por parte del filipino.

No seamos ingenuos

Tiene mucha ingenuidad esperar que Floyd de entrada se meta a las brasas. Por favor, el peleador calificado como el máster de lo especulativo perdiendo la cabeza en un momento de mayúscula trascendencia. No, eso no va a pasar a menos que el ritmo del combate lo establezca Pacquiao y Floyd sienta adversa la marcha de las tarjetas. Solo así podría ocurrir esa temeridad, que es parte fundamental del repertorio de Pacquiao.

El temor que la habilidad de Floyd enfríe el combate, tiene soporte. Apagar el fuego del adversario ha sido desde siempre el propósito de Mayweather y naturalmente lo sigue siendo. Pelear en reversa, cambiar los ángulos, tratar de provocar desconcierto, es lo que esperamos de Floyd defendiendo su invicto y buscando ampliar su grandeza, terminando con discusiones, borrando cuestionamientos. ¿Podrá hacerlo frente a Pacquiao, si este es capaz de hacer hasta propuestas suicidas, como un “kamikaze”? Es lo que todos quisiéramos saber, diría Travolta.

¿Es tan bueno Floyd?

En el momento de las definiciones la gente espera o exige que el cronista se pronuncie sin medias tintas, sobre quién le parece favorito. Para cada uno de nosotros, después de navegar entre un oleaje de consideraciones, es una obligación. Desde que comencé esta serie de artículos he pensado que Floyd tiene las mejores posibilidades, aún con 38 años encima, una edad inapropiada incluso hasta para Robinson. Un tiempo en el que Hagler, Hearns y De la Hoya, entre tantos del Salón de la Fama, estaban retirados. ¿Es tan bueno Floyd? Sin subestimar un centímetro la grandeza de Pacquiao, yo pienso que es demasiado bueno para perder hoy. Así que, bienvenidos amigos a los círculos del infierno, que quizás sean doce esta noche, forzando una corrección de Dante. A menos, que aparezca resplandeciente la espectacularidad del nocáut.

  • Cumplen con la báscula

Floyd Mayweather y Manny Pacquiao no tuvieron problemas para marcar la división welter, de cara al megacombate que esta noche protagonizarán en el majestuoso MGM Grand, ese majestuoso hotel de Las Vegas que tiene vendidas sus 6,850 habitaciones en ocasión de esteimpresionante duelo pugilístico.

Ante unos 11,500 aficionados que pagaron sus boletos para el pesaje, Pacquiao fue el primero en subir a la báscula y marcó 145 libras, mientras que Mayweather registró 146 límite, ambos por debajo del límite del peso welter, las 147 libras.

En este duelo estarán en juego los títulos welters del CMB, AMB y OMB, por lo que en el escenario del pesaje estuvieron presentes los presidentes de estos organismos: Mauricio Sulaimán, de México; Gilberto Mendoza, de Venezuela, y Francisco Valcárcel, de Puerto Rico, quienes llevaron cinturones especiales fabricados para la ocasión. Mendoza llevó también el trofeo “Man of Triumph”, que será otorgado al ganador. El réferi Kenny Bayless estará a cargo de dirigir este duelo, con los laterales Bert Clements, Dave Moretti y Glenn Feldman, todos de Estados Unidos.

Un total de seis peleas estarán en el respaldo de esta noche, con las presentaciones de Leo Santa Cruz ante José Cayetano, en una pelea poca atractiva, además del campeón mundial pluma de la OMB, Vasyl Lomachenko (3-1, 1 nocaut), ante el retador boricua Gamalier Rodríguez (25-2-3, 17 nocauts).

Estas dos peleas y la estelar Mayweather-Pacquiao, serán vistas en Nicaragua, a través el Canal 4, a partir de las 7:00 p.m. Se estima que el gran duelo despegará entre las 9:30 y 10:00 p.m.