• Barcelona, España |
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  • EFE

El Barcelona-Bayern de Múnich de hoy es el partido de los mil alicientes, el enfrentamiento entre dos equipos dominadores del futbol continental, dos conjuntos que imponen su futbol, dos entrenadores que fueron compañeros en el mismo Barça y múltiples puntos de conexión.

Supondrá el regreso de Pep Guardiola, el mejor entrenador de la historia del Barça, al Camp Nou, ahora sentado en el banquillo del equipo contrario; y la gran oportunidad para Luis Enrique Martínez para reivindicar su futbol más directo y huir de la eterna comparación con el mejor Barça de la historia.

Ahí está el Barça, dispuesto a vengarse de aquella afrenta sufrida ante el Bayern hace dos temporadas, cuando cayó en semifinales por un avergonzante 7-0, en una serie en la que, a diferencia de ahora, las bajas, incluida la de Leo Messi, lastraron el potencial de los azulgrana.

El reto es mayúsculo para este Barça, que está vivo en las tres competiciones en liza, que es líder a falta de tres partidos de Liga, que está en la final de la Copa del Rey y jugará mañana la octava semifinal en los últimos diez años para los azulgrana, la séptima en ocho años.

Gran momento culé
Los azulgranas están en el mejor momento de la temporada. Son fiables en defensa y letales en ataque, donde la tripleta formada por Messi, Neymar y Luis Suárez bate todos los récords. Desde el inicio de la temporada, entre los tres acumulan 108 goles, la mejor marca de la historia.

En cualquier caso, de nada sirven los precedentes ante eliminatorias de este calibre. De nada sirve que el Barça haya ganado 19 de los 27 encuentros jugados en el Camp Nou frente a rivales alemanes, ni que haya resuelto a su favor 13 de las 18 eliminatorias ante equipos de la Bundesliga.

Mañana será otra historia. Jugará el Barça frente a un equipo entrenado por un técnico que lo conoce al dedillo, deberá encontrar Guardiola soluciones ante el mejor Leo Messi, destruir muchos de los recursos que creó, un reto interesantísimo.

Aunque en el Camp Nou nadie se atreva a levantar la voz, los barcelonistas son favoritos. Llegan al momento decisivo de la temporada en la mejor situación, su confianza es infinita, su futbol incuestionable y el estado físico general, imponente.