•   Barcelona, España  |
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  • EFE

Neymar abrió la lata al inicio de la segunda mitad con un gol de oportunismo y Pedro sentenció el partido en la recta final con una chilena espectacular. Pero el Barcelona sufrió de lo lindo para derrotar por 2-0 a la Real Sociedad, un resultado que despeja un poco más su camino hacia el título a falta de dos jornadas para el final de la Liga.

Tras el vértigo de la goleada al Bayern de Múnich que le coloca con un pie en la final de la ‘Champions’, al Barsa le tocaba ayer la descompresión habitual después de las grandes gestas. Un partido trampa contra el equipo que le dio el toque de atención necesario para que, una vuelta después esté en disposición de ganar el triplete.

Y así, al tran-tran, sin ese ritmo frenético que le ha caracterizado en las últimas citas, el Barsa tuvo opciones de meterle una ‘manita’ a la Real en la primera mitad. Pero el arquero Rulli envió a córner un cabezazo de Messi, que se colocaba por la escuadra, sacó una mano en una media vuelta de Piqué y se adelantó a un remate de Neymar que la grada ya cantaba como gol. Parecía destinado a ser el héroe del partido.

Los azulgranas fueron de menos a más, aumentando de marcha al ver que no llegaba el gol, y la Real, que abusó del juego duro en esa fase de partido para frenar las acometidas del rival, solo se acercó con peligro a la meta de Bravo en algún rebote aislado y en un disparo de Vela que el árbitro anuló por fuera de juego.

Pitó el descanso el árbitro y Messi dio una patada al aire camino de los vestuarios. Uno de esos desahogos para sacar toda la rabia, la frustración de no haber sentenciado ya y de saber que aun habría que remar lo suyo en la segunda mitad.

Y así fue. El arquero argentino nada pudo hacer, nada más a los cinco minutos de iniciada la segunda parte, cuando Mikel González desvió mal un centro de Messi y Neymar cabeceó a placer. El 1-0 le hizo más mal que bien al conjunto azulgrana. Porque, a partir de ahí, los hombres de Luis Enrique se tomaron un respiro y perdieron de vista la portería rival.

Sin embargo, el equipo culé no pasó apuros defendiendo y, a falta de cinco minutos para el final, Pedro, que acababa de entrar por Rafinha, remacharía con una chilena espectacular un mal despeje de la zaga visitante. Los jugadores azulgranas y el público por fin respiraron tranquilos.

Madrid frenado
El Real Madrid, en plena semana grande, con todos sus objetivos en juego, dijo prácticamente adiós a la Liga neutralizado otra vez en el Santiago Bernabéu por el Valencia, que se sostiene en la pelea por la tercera plaza.

Sin margen de error por el triunfo del Barcelona ante la Real Sociedad minutos antes, el cuadro blanco, lejos de alimentar su confianza, de paso, para la pelea europea del miércoles, aumentó algunas dudas que generó en Turín. La épica evitó un castigo mayor. Como la derrota, con la que coqueteó durante gran parte del duelo. Y el gasto físico fue excesivo.

El Valencia comenzó ganando en la primera parte. El primer gol fue de Paco Alcácer a los veinte minutos. Cuando remató a bocajarro un pase medido por la izquierda de José Luis Gayá y el segundo de Javi Fuego, quien peinó de cabeza el balón hacia la red.

Pudo meterse de lleno en el partido el Real Madrid en el tiempo añadido de la primera parte, cuando Cristiano Ronaldo falló un penalti que le detuvo Diego Alves. Pero fue Pepe quien logró acercar al Madrid con un gol de cabeza y una genialidad de Isco, crecido tras el descanso, reenganchó al equipo de Ancelotti con un golazo desde fuera del área grande, pero no fue suficiente y el título mira a Barcelona.