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Pelea hoy Román González, esa joya que resplandece en el pequeño cofre de nuestros tesoros deportivos. La expectación es fuerte, pero no mayúscula. Claro, su rival Edgar Sosa no es Ernesto Marcel, ni Rubén Olivares, ni Aaron Pryor, capaces de agigantar el interés alrededor de Alexis Argüello, y tampoco se aproxima a Vernon Forrest, Oscar de la Hoya y Tito Trinidad, que le permitieron a Ricardo Mayorga atrapar a todo el país, obligando a un ruidoso masticar de uñas. “Chocolatito” todavía no toma un reto de ese tamaño porque no ha encontrado quien le haga sombra, y con excepción del “Gallo” Estrada, no se ha visto ni siquiera en menores dificultades.

¿CÓMO NEUTRALIZARLO?

Espero que Edgar Sosa sea otro pequeño problema resuelto para el formidable y hasta hoy invencible peleador pinolero, incluido con un meritorio toque de distinción, bañado por los elogios de expertos, entre los diez mejores púgiles “libra por libra” del planeta. Aquí queremos verlo salir con vida de las Termópilas, atravesar el Rubicón, tomar Troya y vencer a Wellington en Waterloo. Pero, una y otra vez, su facilidad para neutralizar a los rivales, nos hace creer que tiene una oposición tan débil como la que enfrenta Daniel, incapaz de quitarle el sueño.

Román dispara fuego con sus puños como la lava que sale de los volcanes. Es fuego que abruma y aniquila. Golpea con naturalidad utilizando golpes directos, rápidos y precisos. Sus piernas lo suficientemente ágiles, lo llevan a las posiciones más apropiadas para realizar sus descargas. Sólido contragolpeando y terriblemente dañino cuando recorta distancias, Román está acostumbrado a manejar las riendas de un combate, y no creemos que Sosa pueda impedir eso. 

SOSA EN EL LABERINTO

¿Cuándo un adversario ha sido capaz de imponer sus propuestas frente a Román? Ni siquiera alguien tan bravo y consistente como Estrada, involucrado forzosamente en un ritmo violento y sostenido, siempre a riesgo. Obviamente, Sosa va a buscar el centro del ring, un territorio que el pinolero cuida celosamente para decidir hacia dónde moverse y cómo manejar sus ofensivas con golpes largos. Por eso es que Steve Kim dice: “No veo como pueda Sosa complicar a Chocolatito”. Para intentar eso se necesita una extra de temeridad.

Nos gustaría ver algunos cambios de golpes agitados como en ciertos instantes con Yaegashi, pero esa imprudencia podría estar entre lo “no recomendable” para Sosa, no tan rápido como el nica en sus ejecuciones, y tampoco en sus salidas. Aunque Sosa tratará de evitar que lo lleven a las sogas, el ¿cómo impedirlo frente a la conocida fogosidad del nica acostumbrado a agredir con los ojos bien abiertos y sus escopetas cargadas? A menos que Sosa resulte ser, como lo ha advertido su manejador Camarillo, el más difícil rival que Román ha encontrado entre las sogas, esas teorizaciones no serán dinamitadas.

ROMÁN VA A SIMPLIFICAR

No vemos a Sosa como un boxeador lleno de amenazas para Román. 

Puede llegar a golpear con consistencia y hasta sorprender, como José Luis Ramírez y José Torres lo hicieron con Alexis Argüello, pero un peleador astuto como lo es “Chocolate”, fino trabajando hacia atrás, preciso frenando y cambiando de rumbo provocando desajustes, puede mantener activado su radar para captar el peligro y desvanecerlo. Pienso, en un triunfo de Román antes del límite, dejando constancia de su brillantez boxística en la pantalla de HBO, empinándose sobre su futuro. Ahí estaremos, de pie, ovacionándolo.