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“Ha vuelto a ser el que era, es un privilegio ser contemporáneo de este tipo. Es irrepetible. Lo he visto fino, rápido, competitivo. Ha vuelto a ser el que era cuando yo pude disfrutarlo. Ojalá no se suelte”. Este es Pep Guardiola hablando de Leo Messi después de ser eliminado con el Bayern de Múnich a manos del Barcelona. Pocos conocen mejor al argentino que el técnico de Santpedor, impulsor en la temporada 2008-09, la del triplete, de la explosión de un futbolista capaz de adjudicarse cuatro ediciones consecutivas del Balón de Oro.

Si Guardiola dijo que Messi “ha vuelto a ser el que era” es porque opina, igual que muchos aficionados y analistas, que el rosarino en algún momento se fue. De hecho, incluso el propio 10 reconoció el bajón hace apenas dos meses, una vez pudo digerir su fracaso en el Mundial de Brasil, su fragilidad física y sus asuntos extradeportivos y comprobó que el Barça de Luis Enrique por fin daba síntomas de poder pelear por todos los títulos. “Pasé un mal año, pero esta temporada la empecé de otra manera y soy feliz”, dijo.

Messi, que no soporta perder, llegó a plantearse su futuro en el Barcelona al ver que el equipo no funcionaba. La FIFA había prohibido fichar y tampoco su química con el entrenador era la mejor, pero lo principal e insostenible era tener que aguantar otro año más sin éxitos colectivos  importantes y, como consecuencia, con Cristiano Ronaldo levantando otro Balón de Oro seguido ante sus narices. Cuentan en el vestuario culé que el grito del portugués en la última gala de Zúrich fue pura gasolina para un Leo que desde ese episodio y desde el naufragio de Anoeta no ha parado de crecer.

Líder absoluto de un equipo que está a tres victorias de repetir, con matices de forma, el triplete de Guardiola, Messi sabe que está en disposición de recoger el que sería su quinto Balón de Oro. Ningún jugador en la historia ha alcanzado esa cifra. 

Barbaridad de goles

En la eterna pelea Messi-Cristiano, el portugués tiene todos los visos de salir mal parado este año en lo que a títulos se refiere. No obstante, a nivel individual la cosa se equilibra. En estos momentos, la estrella del Real Madrid acumula 42 tantos en la Liga, dos más que Messi, lo cual podría convertirse en una especie de consolación para el portugués, que en el cómputo global de todas las competiciones suma la friolera de 54 goles en 50 partidos, una barbaridad superior por la mínima a la de su némesis azulgrana, que lleva 53 goles en otros tantos encuentros. En Champions, el contador de ambos delanteros está detenido en los 10 tantos (nueve lleva Neymar), pero tanto Messi como su socio paulista tendrán un partido más para intentar superar a Cristiano.

  • 53 goles lleva esta temporada Lionel Messi en todas las competiciones.