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Juntar punch matador con destreza indescifrable y fiereza incontrolable, te hace alguien especial entre las cuerdas. Un fuera de serie. Román “Chocolatito” González sigue convenciendo, levantando polvaredas de asombro  con una superioridad que podría llegar a ser aplastante en las categorías pequeñas. Aún quienes lo hemos visto avanzar firmemente paso a paso por la carretera del progreso, nos rascamos la cabeza admirados de su grandeza.

A ESTIRAR SU DOMINIO

¿Quién no amaneció impresionado por el brillante show de agilidad, determinación y fuerza ofrecido por Román en el Fórum de Inglewood la noche del sábado? Imposible permanecer indiferente a semejante lucidez y capacidad de destrucción. Aunque moviéndose en las categorías pulgas, lo que obliga a los expertos a utilizar lupas, Román, ya está instalado como tercero en el ranking libra por libra, y va camino a un reconocimiento superior.

¿Hasta donde podrá “Chocolatito” estirar su invicto?. Robinson, el más grande artista visto entre las cuerdas en el repaso de todos los tiempos, fue cortado en 40-0 por Jake LaMotta, quien le ganó una decisión en 10 asaltos, pero luego se extendió hasta 128-1 con dos empates, antes de ser vencido por Randy Turpin en peso mediano. ¿Se imaginan esa racha de 87 peleas sin perder en aquellos tiempos?.

NOQUEADOR CON HUMILDAD

Román es tan sencillo en su forma de pensar como espontáneo en su golpeo. “Solo pienso en ganar mi próxima pelea”, ha dicho reiteradamente, y hace bien, porque no agrega carga de estrés a sus pretensiones, que calladamente deben ser ilimitadas, porque es la ambición lo que mueve el planeta hacia delante. Su habilidad es mantener el ego natural de todo aquel que se eleva a las altas esferas de rendimiento y es sometido a consideraciones constantemente, encadenado, y saber manejar muy bien su humildad.

Su primera reacción el sábado, no fue festejar la resonante victoria, sino ir a abrazar afectuosamente a Sosa, como disculpándose por haberlo tratado tan descortesmente y prometiéndole quizás, que eso no se repetiría, porque seguramente nunca van a volver a encontrarse con los guantes puestos en espera del tañido de la campana.

Esos son gestos “heredados” de Alexis Argüello a quien los cronistas norteamericanos lo llamaron “El caballero del ring”. Además, colocó sobre el tapete en las entrevistas el agradecimiento por todo lo que hizo para estimularlo y orientarlo, el flaco explosivo. Un sentimiento que lo grafica en su lealtad al recuerdo imperecedero de quien fue su guía de mayor incidencia mientras comenzaba a proyectarse. El “nunca voy a ser como él”, es un reto oculto, que debe impulsarlo silenciosamente.

LA GRAN INTRIGA

¿Cómo pelearle a Román? es la mayor intriga imaginable en el boxeo actual. Es la misma pregunta que se hace todo aquel que enfrente a Floyd Mayweather, pero con un agregado en “Chocolatito” que dificulta más la respuesta, y es su facilidad para darle forma eficaz y ruidosamente a ofensivas que terminan siendo destructivas. El desarme hecho a Sosa en ese segundo asalto, casi de academia para un atacador, fue una muestra de eso. Algo que no dispone Floyd.

Peleador limpio, sin amarres, no especulativo, Román confía en las combinaciones de sus golpes, sacándole el máximo provecho a ese jab hiriente y pesado que le permite abrir ataques, y el acompañamiento oportuno y preciso de esa derecha experta en enviar mensajes macabros, que ahora aparece con las necesarias repeticiones para provocar pánico. Frente a Román, se necesita subir al ring con un plan de fuga.

Mientras lo veía destrozar a Sosa en ese dramático segundo asalto, pensé, cabalgando sobre lo hiperbólico, que solo se tiene chance de sobrevivir ante “Chocolate” con una ametralladora. Los puños del nica chocaban en el rostro de Sosa repetidamente con una brusquedad sin piedad. Se le vieron al azteca sus ojos nublados al caer por segunda vez y quedar en el piso pensando si era prudente levantarse para inevitablemente, seguir siendo atropellado. Lo hizo con temeridad irreflexiva, y golpeado por una ráfaga interminable, sintió cómo le machaban las costillas y su cabeza oscilaba. Por momentos, un cuadro dantesco. La arremetida de dos minutos, produjo tres caídas.

QUE PASE EL QUE SIGUE

El mejor peso mosca que ha existido, es el galés Jimmy Wilde, inalcanzable en victorias 131-3 según el libro del Salón de la Fama “Boxing Register” y 139-4 en Wikipedia, con la coincidencia de 99 nocáuts. Fue Wilde con lo excelso de su boxeo y poder en sus nudillos, quien obligó a tomar en serio a peleadores de 112 libras. Entre sus escasas derrotas, hay una inolvidable con otro campeón de gran reconocimiento tal lo fue el filipino Francisco Guilledo conocido como “Pancho Villa”. Noqueó a Wilde en Nueva York en 1923.

La incursión de Román en el interés de HBO, le abre espacio para mostrarse al mundo y poder llegar a ser correctamente valorado, algo muy difícil en esas categorías pequeñas. Desde la rivalidad encarnizada entre Michael Carvajal y Humberto “Chiquita” González, pese a la larga presencia de Ricardo “Finito” López, no aparecía un “ mini-púgil” que impresionara tanto. Aunque permaneció invicto sobreviviendo al tormento que le impuso Rosendo Álvarez, el mexicano López se retiró subestimado.

¿Quién podría complicar a este Román evolucionando, cada vez más preciso, firme y autoritario? Ni siquiera Estrada es visto como temible amenaza, porque con el conocimiento de las dificultades que se presentaron en la primera pelea, el nica lograría resolver todas las propuestas. Se habla de Ioka, de Inoue, de Viloria. No importa quién sea, que pase el que sigue.