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Muhammad Ali fue siempre un peleador controversial capaz de sobrevivir y prevalecer atravesando tempestades de cuestionamientos y zigzagueando descalzo en un campo minado de dificultades. Eso fue posible utilizando su locuacidad incontrolable, mostrando una brillante gama de habilidades y sacándole máximo provecho a esa personalidad arrolladora, nunca más vista en el boxeo.

Aquella noche del 25 de mayo de 1965, en Lewiston, sorprendente ciudad sede, ante una “minimultitud” de casi 4,000 aficionados, con 2,434 pagando boletos entre 25 y 100 dólares según el informe del comercializador Sam Michael, y 5 dólares por el circuito cerrado, Ali se vio involucrado en el más controversial de todos los combates realizados por el título pesado, incluyendo el famoso conteo largo aplicado a Gene Tunney golpeado por Jack Dempsey en 1927, permitiéndole reaccionar para apuntarse una decisión unánime.

“Yo vi el golpe”

No tiene precedentes un marco de contradicciones tan amplio y agitado, como el provocado por el derrumbe de Liston en el minuto 2 consecuencia de un golpe corto que fue disparado, pero cuya precisión y poder no parecía ser tan destructivo en caso de haber aterrizado sacudiendo la cabeza de Liston. Para Red Smith, un ganador de Premio Pulitzer con The New York Times, el golpe aunque fue rápido y difícil de seguir, no llegó; en tanto para Jim Murray, otro ganador de Pulitzer que escribía para Los Angeles Times, el golpe fue conectado y con la suficiente precisión para tumbar “al Oso”. Bill Collins del Philadelfia Inquirer, tituló en su columna “Yo vi el golpe”.

La versión más contundente fue sin duda la de Tex Maule, del Sports Illustrated, publicada el 7 de junio de ese 1965: “El golpe fue lanzado con una velocidad increíble por encima del brazo izquierdo de Liston directo hacia la mandíbula. Fue corto, pero con tanta fuerza, que Liston se vio obligado a levantar su pie izquierdo quedando fuera de balance muscular y cayó”. Las fotos de Neil Leifer en la revista, quien manejaba la cámara más poderosa, respaldan a Maule.

¿Por qué Lewiston?

Sin embargo, ¿qué hacer con todo lo turbio y amenazante que rodeó al combate y que hizo sacarlo del Boston Garden, para llevarlo a la pequeña Arena Santo Domingo de Lewiston, anuncio hecho apenas unos días antes, el 7 de mayo? El equipo de Ali informó de amenazas de muerte por lo ocurrido el año anterior en Miami, cuando Ali, en otro final controversial, le arrebató el cinturón a Liston, un claro favorito por 10-1 en las apuestas, de quien se decía estaba vinculado con la mafia, y no salió a combatir el séptimo asalto quedándose en el banco por un desgarre en el hombro que fue médicamente comprobado. Pese a los antecedentes delictivos de Liston, era el favorito no solo real, sino sentimental, porque Clay, como se llamaba Ali originalmente, era un negro insoportable por su jactancia y capacidad de agresión verbal. Incluso, hay quienes pensaban que de ganar Clay, sería lo peor para el boxeo, pese a que el joven “Profeta”, contrariamente, aseguraba que venía a salvar el boxeo de la mediocridad inyectándole espectacularidad.

De pelear en Boston, ambos tenían temor. Había mucha agitación por el asesinato del activista antirracista --muy amigo de Clay-- Malcon X tres meses antes y la pelea había trascendido a lo político. Agreguen que Ali, procedente de una familia de esclavos, convertido al Islam cambiando su nombre. Pero el punto más neurálgico era la incidencia que podrían tener supuestas amenazas de los apostadores hechas a Liston, nuevamente favorito para regresar al trono.

Había interés en la oscuridad por una derrota del “Oso”. Eso hizo que todo lo ocurrido quedara bajo sospecha, provocando que la Comisión de Boxeo de Maine revisara los guantes y se entrevistara posteriormente con el árbitro Joe Walcott, un excampeón mundial pesado, quien no supo coordinarse con el encargado del cronómetro agigantando la confusión. Nat Fleischer, el hombre de la revista The Ring, apuntó que Liston intentó levantarse al conteo de 8 sosteniéndose en un codo y no pudo, permaneciendo en la lona por 12 segundos.

La famosa gráfica

La posible fotografía más famosa en la trayectoria de Ali es esa en la que aparece gritándole a Liston aturdido en el piso “¡Vamos, levántate lechón y pelea! En un relato magistral de Norman Mailer que leí antes de entrar al periodismo, en un libro titulado “Temas y debates”, el escritor fallecido, uno de los grandes historiadores de Ali, detalla cómo se preparó el púgil no favorito para una pelea larga de terrible desgaste.

Si ciertamente Liston nunca tomó en serio a Clay, considerándolo solo un payaso y no adiestrándose con la intensidad necesaria para defender su cinturón en 1964, ahora sí había trabajado a fondo, y sus gigantescos puños, de 15 pulgadas, estaban listos para sentenciar a muerte al odiado rival. Ali, consciente del reto, se preparó como nunca.

“Fue la primera vez que lloré viendo el entrenamiento de un boxeador”, escribió Mailer, explicando: Ali contrató a un terrible golpeador de los muelles de Nueva York, llamado “Escopeta” Sheldon, capaz de abrir puertas de camiones con sus impactos, para que lo golpeara en los brazos y al cuerpo round tras round sometiendo a prueba su asimilación. Lo vi contra las sogas, aguantando furiosas embestidas. Ali pensaba que Liston no podría hacerlo tan fuerte”, apunta Mailer.

La discusión continúa

Se considera, observando la foto, que fue frustrante para Ali tanto sufrir preparándose imaginando una fiera batalla sin cuartel, para utilizar tan solo 2.12 minutos, terminando todo con un golpe corto que muchos no vieron y que fue calificado como “fantasma”. El grito de ¡Levántate y pelea!, según Mailer era una exigencia de Ali, sin respuesta por parte de Liston. El árbitro Walcott decretó el nocáut rápido más discutido en la historia del boxeo, dejándolo rodeado de dudas inagotables, inextinguibles.

Han pasado 50 años y la intriga sigue flotando: ¿Hubo golpe o fue una farsa? Liston, quien murió en diciembre de 1970, antes de la llamada Pelea del Siglo Ali-Frazier en el Garden de Nueva York, incluido en algunos rankings entre los 10 mejores pesos completos de todos los tiempos, nunca aclaró, y Ali, ahora afectado por el Párkinson, continuó una carrera exitosa haciendo historia, tejiendo su leyenda entre cruentas batallas con Frazier, Foreman, Norton, Shavers y Spinks, antes de derretirse por completo ante Larry Holmes.

El tiempo ha estado pasando, y la discusión continúa.