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Por un momento, hasta James Harden, extrañamente apagado, se detuvo para mirar lo que estaba haciendo Stephen Curry en un alarde de destreza destrozando el sueño de resurgimiento de los Rockets. La multitud, feroz cuestionadora de Curry como ganador del título Más Valioso, considerando que el merecedor era James Harden, hijo de la casa, terminó asombrada, viéndose obligada a ofrecerle un reconocimiento al multifacético jugador de los Warriors de 6 pies 3 pulgadas, dueño de una imaginación divina y seductora.

Curry marcó 40 puntos acertando 12 de 19 disparos de campo, 7 de 9 intentos de triple desde más allá de la frontera, y 9 de 10 libres, agregando 5 rebotes y 7 asistencias, en la abrumadora victoria de los Warriors por 115-80, que dejó a los Rockets listos para el arrastre hacia la fosa en esta final de la Conferencia del Oeste en la NBA.

Sin Harden, no hay luz

En cambio, James Harden, motor de los Rockets, tan vibrante, efectivo e incidente en los dos primeros juegos perdidos por estrecho margen, se apagó casi por completo. Con solo un acierto en 8 tiros de campo en la primera mitad, Harden cerró con 3 de 16, solo un triple en cinco disparos largos, 4 asistencias y 3 rebotes. Su total de 16 puntos, en lugar de la aproximación o la llegada a los 40 que usualmente ofrece, explica por qué los Rockets, regresando a casa, supuestamente hambrientos, lucieron amputados.

Los Warriors que buscan su primer boleto para estar en una final de la NBA desde 1975, cuando ni Curry ni Harden habían nacido, pueden completar hoy una imprevista barrida, aprovechando el aturdimiento de los Rockets. Klay Thompson y Draymond Greene colaboraron con 17 puntos cada uno, mientras en la otra acera, el esfuerzo del lastimado Howard proporcionaba 14 rebotes y 14 puntos, pero fallando 6 de 8 tiros libres, una debilidad nunca mejorada.

El funcionamiento de la defensa de Golden State fue enérgico y preciso presionando intensamente a Harden, manteniéndolo oculto detrás de su gruesa barba. Con Harden desconectado, todos los caminos hacia el cesto de los Warriors se oscurecieron y tanto John Terry como Trevor Ariza se vieron limitados. Atrás 0-3 en la serie, los Rockets parecen “amortajados”, pero intentarán enviar una señal de vida si logran secuestrar a Curry, impidiéndole que llegue a la arena.