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Conocemos el repertorio completo de David Cooperfield y el de Chris Angel, los mejores magos que pueden ser vistos en Las Vegas, pero no el de Lionel Messi, quien ayer, en el Nou Camp, frente al Athletic de Bilbao, volvió a demostrar que es incansable fabricando prodigios. Su frotada de Lámpara en el minuto 19, estando apretado contra la raya por tres mastines, su escape y desplazamiento hacia adentro zigzagueando como en la pantalla de un Play Station, su maniobrar desconcertante entrando al área con la pelota escondida en su botín zurdo, ese quiebre magistral y el aprovechamiento de un pequeño espacio abierto para soltar su latigazo junto al poste izquierdo de Herrerín abriendo el marcador, fue una novedad entre tantas fantasías que nos ofrece. ¿Quién no se levantó bruscamente de su butaca impulsado por el resorte de la incredulidad? Seguramente, Pelé y Maradona también lo hicieron.

RECITAL AZULGRANA
Conquistó el Barsa su 27 Copa del Rey, con dos goles de Messi y uno de Neymar, derrotando por 3-1 a un Athletic de Bilbao reducido a polvo de ladrillo una vez agotado su rápido atrevimiento inicial que le inyectó una gran dinámica al partido, solo mostrando señales de vida después que Williams, en el momento menos esperado, minuto 78, con un sigiloso giro de cabeza, perforó a Ter Stagen. No hubo más, pero el Athletic emocionó a su multitud de seguidores por un rato volcándose por los costados, hasta que el Barsa aplicó el enfriamiento requerido, y con una jugada lujosa de Neymar en actitud sobrada, hizo perder la cabeza tanto a Iraola como al equipo blanqui-rojo, que contra reloj, terminó indefenso.

El Barsa estuvo para más, pero mucho más en un primer tiempo de gran brillantez. Ese estupendo pase largo aéreo de Messi rematado de volea por Neymar con pierna derecha, hizo que el balón sacudiera las redes, pero el árbitro lo anuló por un fuera de lugar discutible; Suárez fue víctima de un formidable rechazo del arquero y aumentando la presión, el equipo azulgrana no pudo concretar otras dos oportunidades antes de la joya sacada del cofre de tesoros de Messi. El Barsa continuó su asedio pese a lo difícil que era combinar en corto, y Suárez, Messi, Pique y Neymar, no lograron ampliar la diferencia.

SUAREZ SUELTA LA PELOTA
El gol de Neymar en el minuto 35, fue iniciado por un maniobrar de Messi quién entregó a Rakitic entrando al área, y de inmediato, el croata alargó el balón hasta Suárez con un hilo invisible, dejándolo listo para un mano a mano con Herrerín, pero el uruguayo prefirió extender la pelota hacia el ingreso de Neymar por la izquierda, destapado, facilitándole una certera y tranquila estocada a quemarropa para el 2-0.
Controlando el desgaste, la pizarra se mantuvo inalterable en un segundo tiempo un poco perezoso, con buena salida del Barsa desde atrás, pero necesitado de mejor entendimiento en el paso por el medio.

En el minuto 73, frente a un Bilbao “huérfano” de ideas, atrapado entre sus propias limitaciones, ajeno al estímulo de miles de gargantas, el equipo de Luis Enrique, fabricó el tercer gol.

Una filtrada de Alves por la derecha hasta el fondo, el envío rasante al área, y la aparición de Messi para esa cachetada de zurda, con la parte exterior de su botín, inutilizando al arquero. Seis minutos después, el cabezazo de Williams enderezando entre dos un centro no envenenado, batiendo a Ter Stagen. Ese gol hizo que por unos minutos, tomando todos los riesgos, el Athletic rompiera sus cadenas y se lanzara en busca de una improbable reacción épica. No logró hacerlo y la Copa del Rey quedó en las vitrinas del Barsa, que ahora, para cerrar el ansiado triplete, intentará desarmar al Juventus el próximo sábado en Berlín.

¡Qué bueno hubiera sido que ese tiro libre de Xavi desviado por el poste en el minuto 91, hubiera entrado! La despedida soñada del Nou Camp por parte del admirado  centrocampista, no pudo realizarse.