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  • AFP

Con su reelección del viernes al frente de la FIFA todavía reciente, Joseph Blatter se refirió este sábado a cómo ha vivido los últimos días por el escándalo de corrupción que sacude su organización, alternando ataques a sus detractores con llamadas al consenso.

Blatter se mostró primero muy duro en una entrevista en la televisión suiza, donde pareció ajustar cuentas con sus principales detractores (UEFA, Estados Unidos), antes de comparecer ante los medios en la sede la FIFA y adoptar un tono amable y conciliador, pidiendo “unidad” para remontar el vuelo.

“Me ha afectado todo lo que ha pasado y me han afectado los ataques (personales)”, admitió Blatter en su conferencia de prensa en la FIFA, en alusión a lo vivido desde que el miércoles siete directivos del futbol fueran detenidos en Suiza, en una operación anticorrupción a pedido de las autoridades estadounidenses, con un total de catorce imputados.

“Prometo que en las próximas semanas trabajaremos para llevar el barco (de la FIFA) a aguas menos turbulentas, a una situación más tranquila y agradable”, apuntó. Para conseguir su objetivo pidió “unidad y solidaridad”.

Las metáforas marinas, que Blatter ya utilizó repetidamente en 2011 ante otro escándalo de corrupción en su organización, siguieron siendo el hilo conductor de su discurso.

“La tormenta sigue ahí, puede que menos fuerte y ya no es un huracán” pero “los efectos todavía están ahí”, estimó el suizo.

Antes de esa comparecencia ante la prensa internacional, Blatter se había mostrado más combativo a primera hora de la mañana, en una entrevista con la Radio Televisión Suiza (RTS).

Queridos enemigos

Blatter denunció allí una campaña de “odio” de la Unión de Federaciones de Futbol Europeas (UEFA), cuyo presidente, el francés Michel Platini, un antiguo aliado con el que está enfrentado abiertamente, pidió el jueves su renuncia.

“Es un odio que no solo proviene de una persona en la UEFA, sino de la organización UEFA, que no puede entender que en 1998 me convertí en presidente”, afirmó Blatter.

“Perdono a todo el mundo, pero no olvido”, dijo sobre la postura de Platini, antes de reconocer que FIFA y UEFA están condenadas a entenderse y que no pueden vivir una sin la otra. En los últimos días, la UEFA, que respaldó mayoritariamente al príncipe jordano AliBin al Hussein en la elección del viernes, se había confirmado como la gran oposición a Blatter dentro de lo que el suizo acostumbra a denominar la “familia del futbol”.

Llama al diálogo
Franz Beckenbauer, exmiembro del comité ejecutivo de la FIFA, llamó al diálogo entre ambos organismos. “Tienen que hablar rápido. Porque lo que pasa no es solo perjudicial para las federaciones sino también para el fútbol”.

Más duro se mostró el presidente de la Federación Inglesa (FA) Greg Dyke, quien se mostró convencido de que los problemas en la FIFA “no se han acabado” y espera a la marcha de Blatter de la organización dentro de cuatro años “para elegir a alguien que pondrá orden en el futbol mundial”.

Hasta el príncipe Guillermo de Inglaterra opinó sobre el tema, poco antes de la final de la FA Cup y pidió que se “aceleren las reformas” en la FIFA.

Otro de los frentes abiertos que abordó Blatter en sus palabras a RTS fue el de Estados Unidos, el país en el que se investiga la presunta corrupción y que solicitó a Suiza la operación del miércoles en Zúrich.

“Hay señales que no engañan. Los estadounidenses eran candidatos a organizar el Mundial de 2022 y perdieron [...] Si los estadounidenses quieren indagar delitos financieros o violaciones a la ley que conciernen a ciudadanos de Norteamérica o de Sudamérica que los detengan allí, y no en Zúrich, mientras hay un Congreso”, expresó Blatter.