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  • AFP

Sudáfrica reconoció ayer que su país había pagado 10 millones de dólares en 2008, pero aseguró que no se trataba de compra de votos para la obtención del Mundial 2010, como sospecha la justicia estadounidense en el marco del escándalo de corrupción que golpea a la FIFA. En otra vertiente de la tormenta desencadenada el miércoles, la justicia suiza indicó que ha interrogado a varios miembros actuales del ejecutivo de la FIFA, pero no a su presidente Joseph Blatter, que “podría serlo en el futuro”, en referencia a las condiciones de atribución controvertida de los Mundiales 2018 y 2022 a Rusia y Catar tras una votación en el 2010.