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El cubano Héctor Olivera es uno de los recientes millonarios en el beisbol de Grandes Ligas.

Olivera, quien escapó de Cuba el año pasado, lo hizo pensando en el sueño de jugar en las Mayores y consiguió una jugosa firma de 62.5 millones de dólares por seis años con los Dodgers de Los Ángeles, una de las más importante en la historia de peloteros antillanos, solo superado por los 72.5 millones de dólares de Rusney Castillo (Medias Rojas), los 68.5 millones de Yasmani Tomás (Diamondbacks), y los 65 de José Abreu (Medias Blancas).

Pero a pesar de tanto dinero de por medio, Olivera mostró una enorme sencillez hace un par de semanas, cuando llegó a Los Ángeles procedente de República Dominicana, en donde se mantuvo entrenando mientras su situación legal se resolvía.

“Mis expectativas son claras: vengo a Los Ángeles a jugar en las Grandes Ligas. Quiero aportar mi granito de arena con los Dodgers para esta temporada”, comentó Olivera, quien se hospedó en el mismo hotel en el que estaba Román “Chocolatito” González, en Los Ángeles, antes de su pelea con el mexicano Edgar Sosa en el Fórum.

“Todo este tiempo, desde mi salida de Cuba, estuve trabajando duro en República Dominicana. Ahora solo tengo que trabajar algunos detalles, para ponerme al nivel de las Grandes Ligas”, indicó.

Olivera es un pelotero versátil que puede desempeñarse en la antesala y la intermedia. Incluso, puede hacer un buen trabajo en los jardines y pretende impactar, como lo están haciendo algunos cubanos en la organización de los Dodgers, especialmente el patrullero Yasiel Puig.

“Pienso que podría subir este mismo año a las Grandes Ligas. Me he preparado bastante bien, y pienso que pronto podría estar a la par de todos ellos”, reiteró.

Trabajó con nicas
En Dominicana, Olivera trabajó junto a una serie de prospectos nicaragüenses como el campo corto Holman Rivera, recién firmado por los Yanquis de Nueva York, y el lanzador zurdo José Crawford, también de los Dodgers. De ambos, tiene muy buena opinión.

“Con los peloteros nicaragüenses me llevó muy bien dentro y fuera del terreno de juego. Somos como una familia, porque donde hay un cubano y un nicaragüense, existe siempre una buena relación”.

“Con Holman trabajamos mucho antes que fuera firmado por los Yanquis y con Crawford nos llevamos bien. Es un muchacho muy amigable, buena persona. Se ganan el cariño porque son tremendas personas”, aseguró.

Olivera planeaba viajar a Arizona para culminar su preparación porque estima que pronto debe llegar a las Grandes Ligas.

“Uno debe pensar en grande. Viene a jugar pelota y cumplir mi sueño de llegar a las Grandes Ligas. Me propongo metas importantes y debo cumplirlas”, enfatizó Olivera.