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El mejor Barsa desde la época de grandiosidad vivida con Pep Guardiola al timón, siempre con Lionel Messi como el corazón, el alma y la magia que te aproxima al sol de la victoria por encima de todas las dificultades imaginables, intentará el próximo sábado en el Estadio de Berlín, convertirse en el primer equipo en obtener por segunda vez un triplete (Liga, Copa y Champions), hazaña alcanzada solo por siete desde que lo hizo por vez primera, aquel Celtic de Escocia en 1967, sorprendiendo al mundo derrotando 2-1 al poderoso Inter manejado por Helenio Herrera y que tenía como pilares a Burgnich, Fachetti, Mazzola, Domenghini y Corso.

Frente a este Barsa que mostró su reluciente y afilada dentadura contra el Bilbao en el cierre de la Copa del Rey imponiéndose 3-1 con dos estocadas de Messi y una de Neymar, estará el Juventus italiano, un equipo cargado de mastines, con Pirlo envejecido, pero todavía de gran utilidad, Pogba restablecido y ansioso de mostrarse al mundo como el gran jugador perseguido por el Real Madrid y el Barcelona, el furor de Tévez, la presencia de Morata, el accionar de Vidal y la firmeza de Evra y Chiellini atrás, respaldando la experiencia del arquero Buffon. Este equipo, que también busca el triplete por vez primera y su tercera Champions, estremeció al planeta sacando de pantalla al poderoso Real Madrid, haciendo añicos la posibilidad de la final soñada entre los de Ancelotti y los de Luis Enrique.

A BUSCAR LA PERFECCION
El argentino Carlos Tévez, el más temerario de los atacantes que presentará el Juventus, dueño de una bravura conseguida en barrios bravos y de una destreza natural mostrada desde la cuna, que le facilita evitar cortes de piernas, proyectarse y disparar constantemente, ha hecho una advertencia: para derrotar al Barsa, hay que jugar un futbol perfecto, y es lo que pretendemos hacer. Sin embargo, no fue la perfección lo que permitió al campeón de Italia sobrevivir al inmenso favoritismo del Real Madrid en cada uno de los duelos, sino una mezcla de garra y suerte. ¿Cómo fue posible que un equipo tan desbordado como estuvo el de Ancelotti, realizador de 22 remates exhibiendo una voracidad casi escalofriante, quedara reducido a solo un gol de Cristiano, borrado por Morata?

El duelo, en el cual el Barsa busca la quinta Champions de su historia, y cuarta en los últimos 11 años, volverá a enfrentar al fogoso atacante uruguayo Luis Suárez y el fiero defensor italiano Giorgo Chiellini, protagonistas del famoso mordisco en la última Copa del Mundo. Aunque superados discusiones y rencores con el paso del tiempo, el borrascoso episodio será actualizado. Integrante de una ofensiva calificada como “Monstruo de tres cabezas”, Suárez, quien junto a Messi y Neymar, han sumado 120 goles dejando atrás los 118 registrados por Cristiano, Higuain y Benzema, ha estado bajo la lupa y deberá guardar la distancia dentro de la agitación natural que lo ha caracterizado como un tigre en el área.

¿CÓMO SE APAGA LA MAGIA?
El principal “dolor de cabeza” es controlar a Messi para quitarle luz al Barsa. Pero ¿cómo hacerlo? No pudo el Bayern y tampoco el Bilbao.

Eso se logra de vez en cuando. La pregunta es ¿podrá hacerlo el Juventus apretándolo hasta con tres hombres contra la raya derecha, como pretendió hacerlo el sábado el equipo vasco en el Nou Camp sin conseguirlo? Messi dispone de mil maneras para inventar algo.

Durante el transcurso de un partido, da la impresión de estar siempre en su laboratorio, entre probetas, buscando la combinación adecuada de elementos, hasta que lo consigue. Y eso ocurre desde chavalo. En marzo del 2007, en su primer clásico en el Nou Camp, Messi saliendo de una lesión, borró tres veces la ventaja del Real Madrid con estupendos goles, para forzar un empate 3-3 salvando al técnico Rijkaard.

Encontrar la forma de frenar a Messi con una geometría y una ecuación apropiada, puede proporcionar un Premio Nobel.
La efectividad del Barsa decapitando campeones de las diferentes ligas de Europa, obliga al Juventus a rascar su cabeza y fruncir el ceño.

Ningún equipo que enfrente a los catalanes escapa a esa preocupación, tan grande como la de Napoleón en Moscú. El equipo azulgrana ha dejado en el cementerio al Manchester City, campeón de Inglaterra; al Paris Saint German, campeón de Francia; y al Bayern, campeón de Alemania. Ahora se verá las caras con el Juventus, campeón de Italia, durante la continuación de un resurgimiento de ribetes espectaculares después de la derrota frente al Real Sociedad, un momento dramático, con el futuro inmediato del equipo cubierto de telarañas, en el cual, Messi volvió a agigantarse como factor decisivo, ratificando su condición de mejor jugador del planeta y sus alrededores.

MAL RECUERDO AZULGRANA
El Juventus ha sido dos veces ganador de la Champions: en 1985, se impuso 1-0 al Liverpool inglés con gol de Michael Platinien el minuto 57, y en 1996  superando al Ajax holandés en tanda de penales después de un empate 1-1. En el equipo de Platini, militaban Paolo Rossi, ZigniewBoniek, Gaetano Scirea y Antonio Cabrini; y en el ganador del 96, Alesandro Del Piero, Didier Deschamps, Gianluca Vialli, Conte, Pessotto, Ravanelli y el arquero Peruzzi. La última vez que se enfrentaron en Champions estos equipos fue en el 2003 en cuartos de final empatando el duelo cumbre 1-1 en tiempo regular con goles de Nedved y Xavi, resolviendo la batalla un dardo de Zalayeta en el alargue. Un recuerdo amargo para los azulgrana.

Del último Barsa ganador de Champions en el 2011 contra el Manchester, hay ocho sobrevivientes, de los cuales seis parecen seguros abridores: Messi, Piqué, Alves, Iniesta, Mascherano y Busquets, con Xavi y Pedro entre los suplentes. Sin perdonar a Blatter ni olvidar todos sus clavos, el futbol volverá a rugir universalmente el sábado con dos equipos en busca del triplete y la presencia casi siempre deslumbrante de Lionel Messi, cada vez más próximo al trono de Pelé.