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No culpen a los Yanquis

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El copropietario de los Yanquis, Hal Steinbrenner (centro), posa con los nuevos yanquis, C.C. Sabathia y A.J. Burnett, a mediados de diciembre.


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Mark Teixeira.


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Brian Cashman.


Peter Gammons
ESPNdeportes

Son, después de todo, los Yanquis, como Hal Steinbrenner y Brian Cashman se han dedicado a recordarnos.

Scott Boras lo sabía, y sabía que no importaba hasta cuánto se estiraran los Medias Rojas, siempre podía ir a Nueva York y obtener $10 millones extra porque todos saben cuánto deseaba Theo Epstein a Mark Teixeira. Esto es así. Todas las especulaciones sobre Teixeira realmente no importan, porque Teixeira ya tenía destinado ir a Nueva York, a los Yanquis, quienes tienen un nuevo estadio y dos hermanos Steinbrenner que están cansados de escuchar que los Medias Rojas tienen el doble de títulos que los Mulos en el siglo XXI.

Los Yanquis esperaron pacientemente y permitieron que Cashman pasara por alto a Johan Santana para que al momento de reconstruir no se afectara el sistema de granja. ¿Qué importa entonces que los Yanquis terminaran ocho juegos detrás de los Rays por una temporada? Y, por cierto, podría no haber tres agentes libres el año próximo que se acerquen a un valor cercano a los $423.5 millones (la suma total de dinero en los contratos firmados por Teixeira, C.C. Sabathia y A.J. Burnett).

Ahora los Yanquis están de nuevo dándose la buena vida, en una posición en la que serán grandes favoritos con la presión de ganar la Serie Mundial de 2009. Cualquier otra cosa será considerada un fracaso. Si no, pregúntenle a Joe Girardi.

Los Yanquis tienen al primera base mejor pagado, al tercera base mejor pagado, al campocorto mejor pagado, al catcher mejor pagado, al abridor mejor pagado y el relevista mejor pagado en la historia del béisbol. ¿Sienten pena por los Medias Rojas? No. ¿Sienten pena por los Cerveceros, Azulejos y Vigilantes? Sí, porque a pesar de todo el dinero pagado por los Yanquis en impuesto de lujo, por todos los fanáticos que ubican en asientos visitantes, por todo lo que hace Bud Selig para tratar de emparejar los partidos, los Yanquis están volviendo a ser una empresa bien manejada. Y su negocio es atraer la mayor cantidad de gente posible al béisbol.

Tenemos meses para ver cómo los Yanquis se acoplan, qué problemas desarrollan, qué lesiones deben superar, más allá de que las expectativas eviten disfrutar el juego más allá de la alegría que Derek Jeter, Mariano Rivera y Sabathia aportan cada día. Sabemos que los Medias Rojas y Mets están nuevamente a la sombra de los Yanquis; Boston todavía tiene $40 millones para trabajar durante el receso, y los Mets aseguran que las operaciones no se verán afectadas por el escándalo de Bernie Madoff, aunque Madoff manejó algunas de las ganancias que los Mets ponen a un lado para costear contratos diferidos y otros pagos.

Por lo mucho que los Medias Rojas estén obsesionados con los Yanquis, las contrataciones de Sabathia, Burnett y Teixeira --sí, historiadores, el padre de Teixeira fue compañero de preparatoria y amigo de Bucky Dent-- este invierno reajustan el panorama. El hecho es que en la Nación Medias Rojas había un ascendente número de fanáticos que se estaba pareciendo más a George Steinbrenner de lo que deseaban admitir, y pensaban que lo que no sucedió durante 86 años se había convertido en un derecho anual, con el parecer de que cualquier cosa menor a una victoria en la Serie Mundial, usando palabras de George, sería un fracaso. Ahora les recordaron que los Medias Rojas no pueden ganar la guerra de las ganancias, y que para seguir ganando dependerán del desarrollo de jugadores como Lars Anderson, Jed Lowrie, Clay Buchholz, Michael Bowden y Justin Masterson. Y pueden recordar que la temporada pasada Kevin Youkilis tuvo tres extrabases más que Teixeira, quien apenas registró uno más que Dustin Pedroia.

Esto no es como el hecho de que los Cerveceros no reciban una selección de primera ronda por Sabathia. Incluso, aunque los Medias Rojas cambien de idea respecto a Jason Varitek y la forma en que Boras lo representa (rechazó $10 millones en mediación por Varitek, Boras debe convencer al equipo de entregar una selección alta y pagarle a Varitek), pueden tomar un contrato malo de otro si hay un catcher incluido en el paquete. Pueden darse el lujo de apostar a una inversión como John Smoltz y/o Brad Penny. Pueden firmar a Rocco Baldelli si los doctores creen que es acertado. Boras realizó un gran trabajo señalando cuánto sufrirán los Medias Rojas por no haberle pagado a Teixeira, pero si Mike Lowell y David Ortiz regresan en forma para 2009, encuentran un catcher y Josh Beckett vuelve saludable, pueden pelear con los Yanquis y al llegar el mes de octubre, apoyarse en dos abridores de alto calibre como Beckett y Jon Lester.

En junio, cuando algunos equipos modifiquen su nómina debido al impacto de la economía sobre el equipo o las finanzas de los dueños, podrían aparecer jugadores muy interesantes para contratar (posiblemente Magglio Ordóñez).

Pero los Medias Rojas pueden volver a adoptar el rol de una organización que se enorgullece de desarrollar su propio talento. Hemos visto cuán bien Ben Cherington, el Vicepresidente de Personal de los Medias Rojas, y Mike Hazen, el Director de Desarrollo de jugadores de Boston, han construido un ambiente para desarrollar jugadores que ha generado transiciones amenas de las menores al Fenway Park. Y eso continuará.

Será un poco más difícil estos días, porque los Yanquis no sólo son ricos y tienen el apoyo del alcalde de la ciudad, sino porque los Steinbrenner le han entregado el manejo a un hombre muy inteligente como Cashman, quien, con el apoyo de Hal Steinbrenner, parece capaz de conducir la empresa sin la irracionalidad de Hank Steinbrenner y el presidente del equipo, Randy Levine.

El lema de que esto es malo para el deporte no funciona. Éste es el sistema que tienen los Yanquis, y que no lo tienen ni los Lakers en la NBA ni los Giants en la NFL. Podría generar que los dueños de equipos en mercados pequeños hagan sudar durante un par de meses a los agentes libres de medio pelo. Pero éste es el mundo del béisbol; al sindicato sólo le importa lo que ganen Sabathia y Teixeira.

Boras no quiere ser el buen muchacho y no le importa quién pague las consecuencias mientras sus clientes obtengan el mejor acuerdo. ¿Acaso no hizo Edward Bennett Williams lo mejor que pudo por Joe McCarthy y Sirhan Sirhan?
¿Acaso Hal Steinbrenner no invirtió $423.5 millones para recuperar el lema: "Nosotros somos los Yanquis y tú no vales nada"? Mírenlo de esta manera: los Yanquis de alguna forma estarán ayudando a los dueños de equipos en mercados pequeños a pagar.

¿Podrá la noción de que es el dinero, y no los méritos, lo que gana campeonatos dañar el béisbol? Considerando el efecto de la economía en los próximos dos años y comparándolo con la paridad de la NFL, es posible.

Por ahora, es la manera americana. Wal-Mart se come a los pequeños almacenes. Los Yanquis se comen a los Cerveceros e Indios, y podría no haber otro dueño que, si tuviera la oportunidad de hacer lo que hizo Hal Steinbrenner, no lo hiciera.

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