Edgard Tijerino
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Estaba yo viviendo en Puerto Rico en 1973, cuando René Molina, Jefe de Deportes del diario El Mundo, preguntó a los oyentes en su programa de radio: ¿Quién fue el Rey del jonrón antes de Babe Ruth? ¡Diablos!, nunca había pensado en que existió alguien ruidoso antes del Bambino, pensé, mientras concentraba mi atención.

René, un brillante cubano recientemente fallecido, quien todavía tuvo tiempo para escribir un libro sobre Wilfredo Gómez, explicó que antes de la erupción de Ruth con 29 jonrones en 1919, su última temporada con los Medias Rojas, previo a su desborde con los Yanquis volándose la cerca 54 veces, Frank Schulte, un outfielder de los Cachorros que bateaba a la zurda, estremeció al béisbol disparando 21 cuadrangulares en 1911, y que Gavy Cravath, de los Filis, conectó 24 en 1915.

Los que crecimos viendo a Rigoberto Mena en el béisbol profesional hacer de cada una de sus maniobras en el campocorto algo fantasioso, musical y poético, no nos detuvimos a pensar que antes de él, obviamente, hubo otro que era el mejor short en nuestro béisbol.

Y ese “alguien” fue Francisco Fletes, conocido como “El Americano”, por un bautizo desde la cabina realizado por el cubano Manolo de la Reguera, como tantos otros hechos aquí por el también cubano Rafael “Dinámico” Rubí.

“Fletes no era espectacular, pero tenía un guante seguro, brazo certero y excelente colocación. Sacó de posición a grandes fileadores como “Cachiro” Quiroz y Jorge Wehmayer, que se movieron hacia segunda base, y como bateador supo responder a las exigencias. No podía ser subestimado”, me dice Bayardo Cuadra.

Sólo siendo el mejor de una generación puedes sostenerte más de 10 años como titular en una posición tan esencial como el campocorto, que demanda hasta tener genes de acróbata para convertirte en necesario.

Fletes estuvo en el equipo de 1947 que se acercó a la conquista de una Serie Mundial en Colombia. Lamentablemente, afectado por un problema de salud, fue reemplazado por Wehmayer, abriéndole espacio a Tomás Téllez en segunda.

En 1948, se vio involucrado en el estrepitoso hundimiento pinolero estrenando Estadio; y en 1950, realizó una acción ofensiva de máximo riesgo, vital para el triunfo sobre Puerto Rico. Sus 10 carreras impulsadas en ese certamen lo convirtieron en uno de los factores ofensivos, pero en el juego que se perdió con Cuba,fue retirado junto con “Cachiro” Quiroz, después de fallas defensivas abre-heridas, consideradas intolerables por el manager Espolita.

Entre 1941 y 1953, la presencia de Fletes fue una constante con la Selección Nacional, lo que demuestra la valoración que se tenía sobre su superioridad en la posición y el aporte que podía garantizar en diferentes gestiones del juego.

Murió a los 88 años, seguramente imaginando estar iniciando la realización de un doble play, con esa seguridad que siempre lo caracterizó. Antes de la aparición de Rigo Mena, todas las miradas eran para ese gran paracorto que fue Francisco Fletes.