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ESPN.com
La última vez que los Yanquis de Nueva York ganaron la Serie Mundial, Bill Clinton era el presidente de los Estados Unidos, nadie fuera de Chicago conocía a Barack Obama, los Medias Rojas de Boston eran una franquicia que para todos padecía una maldición y el, en ese entonces, manager de los Yanquis, Joe Torre, aún tenía todo el cabello. ¡Eso creo!
Desde el comienzo del nuevo milenio, muchas cosas han cambiado, pero los Yanquis han sido bastante consistentes. Básicamente, ganaron cerca de 97 partidos por temporada, gastaron una buena suma de dinero para hacerlo y anualmente jugaron en la postemporada -- antes de partir sin el campeonato mundial una y otra vez aunque todos pensaban que ya lo habían comprado.

Desde las derrotas ante Anaheim, Boston y Detroit en los Playoffs, hasta más derrotas a manos de Arizona y Florida en la Serie Mundial, muchos nativos de Nueva York -- yo soy uno -- no dudarían en reconocer que esas derrotas han sido muy dolorosas e intensas para recordarlas o siquiera discutirlas.

TEIXEIRA NO ES MANNY
Bien, ésta es una idea: Quizás esta inutilidad que tenemos al intentar logar el campeonato cambie si los Yanquis recuperan el sentido común y firman a Manny Ramírez.

Ya todos saben que los Yanquis invirtieron $246 millones de dólares en CC Sabathia y A.J. Burnett. Y ahora han sumado a su nómina de sueldos otros $180 millones durante los próximos ocho años por Mark Teixeira y así mantenerlo alejado de los Medias Rojas, los silbidos expresan que ya son suficientes derrotas y se oirán fuertemente.

Pero ya que los Yanquis no saben cómo ganar sin gastar mucho dinero, dejar de hacerlo no es una opción. Así es, Teixeira está en Nueva York. Sí, es capaz de batear. Está bien, eleva el nivel de Jason Giambi. Pero él no es Manny Ramírez.

Además, los Yanquis nunca antes se habían preocupado por el dinero, de modo que no hay necesidad de tener un repentino ataque de conciencia en este momento.

Es decepcionante que no se hayan llevado el título al Bronx desde el 2000. Pero el hecho que Boston haya celebrado dos veces en ese período, borrando una maldición de 86 años en el proceso, es absolutamente inaceptable y definitivamente se debe hacer algo al respecto. En especial ya que el primero de los dos campeonatos que consiguieron fue por cortesía de un histórico colapso de los Yanquis.

OLVIDENSE DE CRÍTICAS
Por lo tanto, en momentos críticos se deben tomar medidas drásticas. En este caso, la medida “drástica” podría ser sumar a un jardinero deplorable con una dudosa ética de trabajo.

Ante el comentario anterior, digo lo siguiente: Miremos a Ramírez caminar en el Yankee Stadium y conectar 50 jonrones. Después díganme qué es lo que los nativos de Nueva York deberían hacer con una actitud de ese estilo que, para ser honestos, es un fiel reflejo de ellos mismos.

Buster Olney de ESPN dice que los rumores según los cuales los Yanquis han entablado una negociación con Ramírez y le han ofrecido tres años y $75 millones de dólares no son ciertos.

Mientras tanto, se ha criticado a cada equipo que ha manifestado intenciones de invertir en Ramírez, como si fuese tabú o una persona no grata. Los Yanquis serían unos tontos si les prestasen atención a estas sandeces.

¿QUÉ PUEDE PRODUCIR?
¡Lo que importa en todo esto es ganar, amigos! Y no hablo de las temporadas 2001 hasta 2007 cuando los Yanquis ganaron al menos 94 juegos, antes de terminar con 89 victorias el otoño pasado. Estoy hablando de los campeonatos que los Medias Rojas consiguieron en esta década, títulos que no hubiesen conseguido si no hubiese sido por los 274 jonrones que Ramírez conectó para ellos durante el transcurso de ocho temporadas en Boston.

Si la producción de Ramírez después de ser cambiado a los Dodgers el 31 de julio -- un promedio de bateo de .396, 17 jonrones, 53 carreras remolcadas y un porcentaje de slugging de .743 en 53 partidos -- no es suficiente, quizás vale la pena prestar atención a la producción ofensiva de los Yanquis durante la temporada pasada.

En las mayores quedaron décimos en cuanto a carreras anotadas (4.87 por partido), empataron en el noveno lugar en cuanto a jonrones (180) y empataron en el sexto lugar en cuanto a promedio de bateo (.271). Además, no llegaron a la postemporada por primera vez desde 1996.

Ahora bien, imagínate que Ramírez y su promedio de carrera de bateo de .314 se suman a la alineación. Detrás de Alex Rodríguez. Actuando como catalizador de Robinson Canó, Hideki Matsui, Derek Jeter y Jorge Posada. Piensa un momento en la producción de carreras. El temor que infundirían.

OTRO FACTOR MOTIVADOR
Y antes que alguien más lo piense, digamos que la defensa, por esta vez, no es lo más importante en esta ecuación -- incluso con las posibilidades de Ramírez en el jardín izquierdo y Johnny Damon, Xavier Nady y el resto de los brazos poco potentes en el jardín.

¿Crees que Ramírez necesita motivación para jugar ante los Medias Rojas 19 veces por temporada? ¿O enfrentarlos en la postemporada? Cualquiera que crea que Ramírez no ha prestado atención a todo el vitriolo que sale de la organización de los Medias Rojas -- en especial lo que dice el manager, Terry Francona, sin importar lo mucho que quiera dar a entender que él está muy tranquilo -- vive en la Isla de la Fantasía.

Las estrellas responden a este tipo de críticas, en especial cuando les está costando dinero en el mercado de agentes libres como es el caso de Ramírez.

Dejando de lado su comportamiento, su falta de puntualidad y su dudosa ética de trabajo y conducta deportiva -- estoy pensando en la negativa de Ramírez para enfrentar a los Yanquis debido a una lesión en la rodilla de la que nunca presentó la resonancia magnética que lo demostrara -- Manny no tendrá dificultades para encontrar la manera de concentrarse.

Podría decirse que es el mejor bateador derecho activo. Y está motivado, tanto que hasta podría firmar un contrato repleto de incentivos. ¡Entonces, vamos, firmen al hombre! ¡Ya, por favor! Lleven de vuelta a casa a la estrella de George Washington High School. Desafíenlo y usen a los Medias Rojas como su recurso final.

Apuesto que su producción sería óptima, que llegaría al jonrón número 700 de su carrera y que en el proceso ayudaría a que el título de la Serie Mundial regrese a Nueva York. ¿Quién sabe? Quizás hasta ayudaría a que A-Rod produzca en octubre.