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Me sorprendí cuando Felo Ramírez me dijo en aquel 2003, después de ver cómo rebotaba la candidatura de Fernando Valenzuela y la trayectoria de Luis Tiant era confiscada, que le veía chance a Denis Martínez de entrar al Salón de la Fama.

Mas allá de la amistad cultivada y la admiración que siento por Denis, no pude compartir el optimismo de Felo. Mientras Tiant esté afuera, no hay forma que se abran las puertas para Denis, pensé. Ni soñarlo. Y así ocurrió.

Durante 15 años, cada enero, Luis Tiant estuvo cerrando los ojos, respirando lentamente y cruzando los dedos, en espera de las votaciones del Salón de la Fama...Igual que lo hizo Fernando Valenzuela hasta ser descartado. Para ellos, Cooperstown ha sido un lugar sin futuro. Agreguen la forma en que fueron ignorados Camilo Pascual y Miguel Cuéllar.

Ni siquiera el súper-latino Juan Marichal fue una escogencia de primer intento cuando le correspondió su turno... Uno se preguntaba: ¿Cómo le cerraron las puertas a un pitcher que fue seis veces ganador de 20 juegos, que registró actuaciones impresionantes de 25 y 26, un gran total de 243 victorias en 15 temporadas incluyendo dos de solamente 11 aperturas, tirador del primer “no hitter” en español, dueño del mejor historial de un carabinero en Juegos de Estrellas y con ocho promedios debajo del 3.00 en efectividad?
Valenzuela vio cómo el arco iris de esperanzas se convertía en algo grotesco, al descubrir que su nombre sólo apareció en 31 de las 496 tarjetas de votación para un decepcionante 6.3 por ciento en su primer intento en 2003, antes de ser borrado en 2004.

Y eso que Valenzuela, más allá de sus 173 victorias, se convirtió en una de las figuras cumbres del juego entre 1981, año en que su magia competía con la de David Cooperfield fabricando la “Fernandomanía” y conquistando los títulos de Novato del Año y el Cy Young, y 1986, cuando ganó 21, perdió 11, completó 20 juegos y ponchó a 242 adversarios, además de sus cinco ponches consecutivos en el Juego de Estrellas.

El cubano Tiant, para muchos el segundo mejor latino de todos los tiempos, después de Marichal, un cuatro veces ganador de 20, con efectividades de 1.60 y 1.91, más tres lideratos en blanqueos, con 49 en total, espera poder entrar a Cooperstown por la puerta de atrás si la gente del Comité de Veteranos, al cual pertenece Marichal, le otorga el visto bueno, como ocurrió con Orlando Cepeda.

Denis tiene cifras y ejecutorias llamativas, pero no lo suficiente para quebrar exigencias y saltar encima de restricciones no escritas. Su total de 245 victorias, máxima cifra para un latino, el Juego Perfecto contra los Dodgers y sus 100 éxitos en cada liga, son los argumentos más consistentes, pero nunca fue un ganador de 20 fijando su límite en 16, y pese a que logró un liderato en efectividad, otro en recorridos completos, y encabezó por un buen rato el staff de los Expos y de los Indios, no llegó a ser tan dominante como lo fueron Tiant, Cuellar, ganador de un Cy Young, Pascual y Valenzuela, todos rebotando contra las puertas del Salón, en diferentes momentos.

Denis ganó 245 juegos y perdió 193 a lo largo de 23 años con una efectividad global de 3.70 y 2149 ponches rascando las 4 mil entradas. El formidable curvista, que fue un ganador de triple corona en Triple A con el Rochester, no pudo acercarse a los 200 ponches en algún momento.

Lamentablemente, la huelga de 50 días en 1981, el recorte de siete semanas en 1994 y la pérdida de tiempo en los años 86 y 87, impidieron que superara las 268 victorias de Jim Palmer y avanzara más en ese importante renglón. No pudo hacerse notar en Juegos de Estrellas y tampoco tuvo suficiente oportunidad en las postemporadas, pero fue considerado uno de los pitcheres más cerebrales del juego.

Él debe haber estado claro de eso cuando se quedó corto respecto a una expectativa muy difusa.


dplay@ibw.com.ni