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Durante el tiempo del “rayado de cuadro” para la Liga de béisbol de Primera División, que se jugará sólo los fines de semana, se ha escuchado con insistencia que los mayores afectados serán los lanzadores, ya que no tendrán mucha actividad en la colina y los abridores sólo estarán una vez cada fin de semana. Pero es todo lo contrario.

Estamos acostumbrados a ver rotaciones de un mínimo de cuatro días para los abridores, que abrían dos juegos en la semana y al mes podrían iniciar hasta siete partidos.

El desgaste de cada uno depende del tipo de trabajo que realice en la colina, y por el respaldo del staff que se disponga. Los manager tratarán de mantener el mayor tiempo posible a sus estelares, principalmente cuando se tiene el marcador a favor.

Pero ahora al jugarse cuatro juegos en tres días consecutivos, ya que habrá doble programación los domingos, cambia todo el panorama. Los lanzadores serán beneficiados, ya que tendrán más tiempo de descanso y pueden conseguir mejores resultados.

La prueba está a la vista. En la temporada de 1981, que se jugó sólo los fines de semana, Alfredo Medina ganó 17 juegos y perdió 9, pero completó 27, que es la marca nacional. Eso no hubiera sido posible si no hubiera tenido suficiente espacio de descanso. Adolfo Álvarez ese año tuvo balance 15-1 en 24 juegos, entre un fuerte staff que presentaba a Leoncio Martínez y César Tenorio.

Podremos ver a lanzadores que abran al menos 20 partidos y aspiren a ganar 15 partidos, algo que no se consigue desde Julio César Raudez en la temporada de 1999… Los pitcheres salen ganando.